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Abraham Rocha: si callamos, las piedras hablarán, música, iglesia y doble vida - Jerry Velazquez

7 jul 2023
7 min de lectura

Actualizado: 8 oct

En el episodio 14 del podcast de Jerry Velazquez conversa con Abraham Rocha, pastor, compositor, arreglista y productor musical, y amigo del anfitrión. La charla parte de una pregunta incómoda: ¿qué pasa con la música y con la adoración en la iglesia de hoy? Desde ahí recorre temas que rara vez se hablan con tanta franqueza: la actitud con la que llegamos a un servicio, la diferencia entre alabanza y espectáculo, la doble vida que algunos normalizan y la responsabilidad de los pastores de hablar con autoridad moral.

Este artículo resume lo que Abraham expresó en el episodio, ordenado por temas, y lo acompaña con textos bíblicos en la versión Reina-Valera 1960. Todo lo que aquí aparece como opinión pertenece a Abraham Rocha y no es una verdad demostrada; donde corresponde, lo señalamos.

Quién es Abraham Rocha y desde dónde habla

Abraham se presenta como pastor, compositor, arreglista y productor. Cuenta que su padre también es pastor y que lleva muchos más años en el ministerio que él: según dice en el episodio, unos 42 años frente a sus propios 12. Esa diferencia de generaciones atraviesa toda la conversación, porque una de sus ideas centrales es que hay que valorar lo que otros sembraron antes.

Habla, por lo tanto, como alguien que ve la música desde adentro del trabajo técnico y también desde el púlpito. Esa doble mirada hace que sus comentarios sobre la adoración no sean solo de gusto personal, sino de alguien que prepara canciones, arreglos y servicios con regularidad.

La música "en crisis" y la adoración centrada en el ser humano

Uno de los primeros temas del episodio, en el minuto 4 aproximadamente, es su afirmación de que la música está en crisis, tanto la secular como la cristiana. Es una opinión, no una medición: nadie puede probar con cifras que la música de una época sea mejor o peor que la de otra, y conviene escucharlo con esa distancia.

Dentro de esa mirada, Abraham critica una parte de la adoración actual que, en su opinión, se volvió antropocéntrica: canciones que giran alrededor de lo que "yo voy a lograr" y no alrededor de quién es Dios. Dice incluso que algunas canciones seculares lo conmueven más que ciertas canciones de adoración recientes. También afirma que en su iglesia alrededor del 90 por ciento de las canciones son anteriores al año 2000, y recuerda con gusto un festival de Marcos Witt donde la gente volvió a cantar himnos y alabanzas de otras épocas.

En el mismo bloque menciona una afirmación fuerte: que el reguetón habría provocado embarazos no deseados en adolescentes. Es una generalización que no presenta datos y que no puede darse por demostrada; la conducta de los jóvenes depende de muchos factores como la familia, la educación y el entorno. La tomamos aquí solo como parte de su opinión personal.

Un comentario más útil es el que hace sobre el ambiente de un servicio: según Abraham, la atmósfera no la pone el pad del teclado ni la iluminación, sino la presencia de Dios y el corazón de quienes cantan. Jesús lo dijo así a la mujer samaritana:

"Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren." (Juan 4:23-24, RVR1960)

El poder de la música y la actitud con que llegamos a la iglesia

Abraham dedica un tramo a explicar por qué la música tiene tanta fuerza: transporta recuerdos. Una canción puede devolvernos a un momento de la infancia, a un campamento o a una etapa difícil que Dios nos ayudó a superar. Por eso, dice, cantar canciones de generaciones anteriores no es nostalgia vacía, sino una forma de conectar con lo que Dios ya hizo.

Pasa luego a la actitud con que llegamos a la iglesia. Su planteamiento es sencillo: no se trata solo de qué se canta, sino de cómo llega cada uno. Quien entra molesto, distraído o esperando que el equipo de alabanza le resuelva el ánimo, difícilmente adorará. Es una invitación a revisar nuestro propio corazón antes de criticar el servicio. Si quieres profundizar en por qué vale la pena asistir y participar, puedes leer por qué asistir a la iglesia, y si sientes que tu congregación no se siente como familia, cuando la iglesia no se siente familia.

Alabanza o prédica, y lo que se habla desde el púlpito

En el minuto 22 aproximadamente el diálogo toca la pregunta de si un servicio debe dar más peso a la alabanza o a la prédica. Abraham no propone una fórmula, pero sí una advertencia: le preocupa que algunos pastores hablen más de "empoderamiento" que de Cristo, es decir, mensajes centrados en el éxito personal y no en el evangelio.

Aquí también menciona, como referencia, el terremoto de Turquía y las siete iglesias de Apocalipsis (Esmirna, Sardis, Éfeso) como una señal de advertencia para la iglesia actual. Esa conexión es una interpretación personal; el texto bíblico no dice que un sismo concreto cumpla una profecía específica, y es sano tomarla como una reflexión y no como una predicción.

La doble vida normalizada

El tramo más duro del episodio, desde el minuto 33, trata de la doble vida. Abraham afirma que hay cristianos, y también pastores, que viven una cosa en público y otra en privado, y que eso se ha vuelto algo casi aceptado. Plantea una pregunta que sirve para todos: ¿somos la misma persona en todos lados?

Para respaldar su preocupación cita el libro de Ezequiel:

"Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado en medio de ellos." (Ezequiel 22:26, RVR1960)

En este punto Abraham da un ejemplo personal: dice que no publica fotos de su esposa para "demostrar" que la ama, porque el amor se vive y no se exhibe. También aclara que no pretende "salvar al mundo", sino hablar con honestidad desde donde está. Sobre la coherencia puedes leer más en santidad y en honestidad.

Volver a casarse repitiendo errores y borrar a quien no suma

Más adelante, en los minutos 40 a 50, la conversación pasa a temas de relaciones: personas que se vuelven a casar y repiten los mismos errores sin trabajar lo que los llevó a la ruptura, y la costumbre de "borrar" a quien ya no nos suma. Abraham invita a ser prudente: antes de empezar otra relación, conviene resolver lo que quedó pendiente en la anterior, y no tratar a las personas como desechables.

Estos temas son personales y delicados. Si estás pasando por una crisis de pareja, una separación o una decisión importante de este tipo, lo más sano es conversarlo con un pastor de confianza y, cuando haga falta, con un psicólogo o consejero familiar con formación profesional. Un episodio de podcast no sustituye ese acompañamiento. Tienes más contexto en matrimonios en crisis y en fidelidad.

Pastores que abren su casa y no estamos para señalar sino para levantar

En el tramo final, Abraham habla de la hospitalidad pastoral, es decir, pastores que abren su casa y su vida a la gente, y de un principio que resume bien su tono: no estamos para señalar, sino para levantar. Es un equilibrio importante, porque el episodio es crítico con ciertas prácticas, pero insiste en que la crítica no debe volverse juicio hacia las personas.

También habla de vivir con cuidado para ser ejemplo y de la amistad entre pastores, que según él debería ser real y no solo de eventos. Este tema conecta con una exhortación bíblica:

"Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe." (Hebreos 13:7, RVR1960)

Si callamos, las piedras hablarán

El título del episodio viene de las palabras de Jesús cuando los fariseos le pedían que reprendiera a sus discípulos por alabarle:

"Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían." (Lucas 19:40, RVR1960)

Abraham lo aplica a los pastores y a los creyentes: si la iglesia calla ante lo que está mal o se acomoda para no incomodar, otros hablarán en su lugar. Defiende que los líderes deben hablar con autoridad moral, es decir, con una vida coherente que respalde sus palabras. Y cierra con un llamado a valorar lo que otros sembraron, desde los padres y pastores de generaciones anteriores hasta las canciones que sostuvieron la fe de muchos.

La parte incómoda: lo que conviene tomar con cuidado

Para ser justos con quien escucha el episodio, vale la pena separar tres cosas. Primero, varias afirmaciones son opiniones personales de Abraham y no hechos comprobados: que la música está en crisis, que el reguetón causó embarazos adolescentes o que cierto sismo tiene relación con las iglesias del Apocalipsis. Segundo, ninguna generación tiene el monopolio de la buena adoración: hay canciones antiguas y nuevas que honran a Dios y otras que no. Tercero, hablar de doble vida es útil si empieza por uno mismo; si solo sirve para señalar a otros, pierde su sentido.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Abraham Rocha? Es pastor, compositor, arreglista y productor musical, amigo de Jerry Velazquez, y su padre también es pastor.

¿De qué trata el episodio 14 del podcast? Trata de la crisis de la música, la adoración, la actitud con que se llega a la iglesia, la doble vida, la coherencia de los pastores y el valor de lo que otros sembraron.

¿Dónde puedo escuchar el episodio completo? En el video y en el reproductor de Spotify incluidos en esta página.

Si el episodio te dejó pensando, un buen siguiente paso es revisar tu propia coherencia: qué canto, qué digo y cómo vivo cuando nadie me ve.

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