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No todo lo que te enseñaron mal es una herejía - Jerry Velazquez

10 nov 2025
7 min de lectura

Actualizado: hace 2 días

Un muchacho entra a una librería cristiana, hojea un libro, se entusiasma. Va a comprarlo y entonces saca el teléfono, le toma una foto a la portada y se la manda a su pastor.

La respuesta casi siempre es la misma: no lo compres.

Ángel Barrón vio esa escena decenas de veces, porque él era el que atendía el mostrador.

La distinción que casi nadie hace

Aquí está el aporte central de este episodio, y es de Shealtiel Durán, pastor y autor:

"Yo hago una distinción entre herejía y error. Una herejía atenta contra la persona de Dios, Padre, Hijo, Espíritu Santo, y es irreconciliable con la fe. Un error no necesariamente: puede ser un error de interpretación, un error de comprensión, o de praxis también, pero no necesariamente es herejía."

Léelo otra vez, porque de ahí se desprende todo lo demás.

Una herejía toca quién es Dios. Que Jesús no sea Dios sino un humano exaltado es una herejía. Que el Padre, el Hijo y el Espíritu sean tres máscaras de un mismo actor es una herejía. Esas cosas no son matices: cambian el objeto de la fe.

Un error es otra cosa. Que creas que la comunión se reparte cada semana y yo cada mes es un error de alguno de los dos, o de ninguno. Que hayas entendido mal un versículo es un error. Que vivas con miedo de Dios es un error grave, pero no te saca del cristianismo.

Y cuando alguien no sabe distinguir entre las dos categorías, todo lo que no le suena conocido empieza a parecerle herejía. Ahí es donde el pastor del teléfono dice que no.

Quiénes están en esta plática

Shealtiel Durán es pastor y profesor de teología. Impartió dogmática en seminario y escribió un libro sobre el Símbolo de los Apóstoles que, cuenta, tardó unos diez años en tomar forma: primero fueron notas de discipulado para su congregación, después material académico para sus alumnos, y al final un libro. Tiene canal propio, Creer, conocer, confesar.

Ángel Barrón representa a Editorial CLIE en México. Entró al seminario a los 17 años y fue alumno de Shealtiel. Trabajó como vendedor de librería cristiana, que es de donde sale la escena del principio.

También está Farid Buenrostro, apologista, con quien ya habíamos hablado de por qué el movimiento de raíces hebreas está dividiendo iglesias.

El árbol

Ángel cuenta la escena que le dio sentido a todo lo demás. Estaba en clase de dogmática, tenía diecisiete o dieciocho años, y lo que Shealtiel enseñaba chocaba de frente con lo que le habían enseñado en su primera iglesia.

"Hubo un momento en el que me salí en medio de la clase y me fui abajo de un árbol y me puse a llorar y dije: ¿Bueno, entonces quién tiene la verdad, Señor? Mi oración fue: ¿a quién le hago caso? No sé ya en qué creo, no sé si sigo siendo cristiano."

Esa es la parte que nadie pone en el folleto. Pensar en serio lo que uno cree duele, y la primera sensación no es de libertad sino de piso que se mueve.

Lo que hizo después es lo interesante: guardó los apuntes. Volvió a leer el mismo texto en 2019 y otra vez en 2023, y comparó sus propios subrayados. "Comparé lo que creía en 2014 con lo que creía en 2019", dice, y aclara algo que conviene subrayar: no es que su fe hubiera cambiado, es que fue madurando.

Diez años de anotaciones sobre el mismo material. Eso no es duda: es un expediente.

El dato que corrige a los invitados

Shealtiel dice que el Símbolo de los Apóstoles es el primer credo de la iglesia y que sirvió de base para los credos conciliares posteriores: Nicea, Constantinopla, Éfeso, Calcedonia.

Fui a revisarlo, y hay que matizarlo.

El texto que hoy recitamos aparece documentado en su forma actual entre los años 710 y 714, en escritos de San Pirminio, con un probable origen hispano-galo. La expresión "credo de los apóstoles" se registra por primera vez en el año 390. Y el Primer Concilio de Nicea se celebró en 325, casi cuatro siglos antes de esa redacción.

Es decir: Nicea no pudo basarse en un texto que todavía no existía.

Lo que sí es cierto, y es lo que sostiene el argumento de fondo, es que detrás de ese credo hay algo mucho más antiguo: el Antiguo Símbolo Romano, una confesión bautismal del siglo III o anterior, cuyo contenido se remonta a la enseñanza del siglo II. De ahí deriva el Símbolo de los Apóstoles.

Así que la herencia sí es primitiva. La redacción es posterior. Y decirlo bien no debilita el punto: lo vuelve defendible cuando alguien lo cuestione.

El error que más daño hace

Cuando se le pregunta por errores comunes, Shealtiel no va a lo exótico. Va a lo que ve todos los días en la pastoral: gente que le tiene miedo a Dios.

"Entender a Dios a veces como un Dios juicioso, que está allí viendo en qué me equivoco para juzgarme."

Gente convencida de que una enfermedad, un despido o un accidente son la factura de un pecado. Y él responde con algo breve: el castigo ya lo llevó Cristo en la cruz.

Farid lo lleva a la consecuencia práctica, que es el mejor argumento del episodio: conforme piensas, vives. Si tu idea de Dios es la de alguien enojado y prepotente, no vas a querer estar cerca. Si es la de un padre, tu vida entera cambia de forma.

Sobre esa diferencia entre vivir por miedo y vivir en libertad, hay otra plática en el blog que la cuenta desde adentro.

Y hay un ejemplo doméstico que lo retrata mejor que cualquier definición. Shealtiel cuenta que un tío suyo le dijo que le tenía miedo a la segunda venida de Cristo. ¿La razón? "Me voy a perder los quince años de mi hija."

Eso no es una herejía. Es una doctrina mal entendida convertida en angustia.

Lo incómodo: Farid no está de acuerdo

Aquí es donde el episodio se pone bueno, porque los invitados discrepan en cámara.

Después de la historia del muchacho fotografiando el libro, Farid frena a todos: "Yo no estoy tan de acuerdo con ustedes. Quiero que me funen."

Su argumento: no todo pastor que dice "ese libro no" lo hace por control. A veces lo hace porque el chavo lleva tres meses convertido y ese libro específico no le va a edificar, le va a tirar el piso. Él mismo dice que hoy puede leer autores que hace años lo habrían desarmado.

Shealtiel le concede el punto y le pone un matiz que vale por todo el debate: lo pastoral no es decir no. Es decir empieza con este y luego pásate a ese. Y después preguntarle cómo le fue, qué entendió, qué le preocupó. "Es mucho más trabajoso para el pastor, pero ese es su trabajo."

Ahí está la diferencia entre acompañar y prohibir, y es de grado, no de género. El pastor que dice "todavía no, mejor este primero" está discipulando. El que dice "nada de afuera" está administrando miedo. Desde afuera se parecen; el que las distingue es el propio pastor cuando le llega la pregunta incómoda y no sabe contestarla.

Hay que decir también lo que el episodio no dice: buena parte de los pastores mexicanos no tuvo acceso a formación teológica, y no la tuvo por falta de recursos, no por desidia. La reacción defensiva ante un libro caro y desconocido es entendible aunque no sea buena.

La generación que se está formando sola

Shealtiel plantea el problema con números de contexto: México va en la tercera o cuarta generación de creyentes evangélicos desde que entraron las misiones, y sin embargo las congregaciones envejecen. La pregunta que deja es dura: ¿qué pasó con la transmisión?

Farid lo aterriza: "Los hijos, pues solo con escuelita dominical, no van a sobrevivir." En la secundaria o en la universidad alguien los va a confrontar, y la respuesta tiene que existir antes de la pregunta.

Y Ángel cuenta el detalle más revelador de toda la plática. Su hijo le dijo que en la escuela dominical estaban viendo Génesis, y que del capítulo 3 se saltaron directo al diluvio. Su hija, de siete años, preguntó por qué las Biblias para niños no traen el asesinato de Caín.

Una niña de siete años notó que le estaban editando el texto.

Sobre qué se le entrega a un hijo y qué se le esconde, escribí aparte a partir de otra conversación.

Qué revisar esta semana

Clasifica antes de alarmarte. La próxima vez que oigas algo que te suene raro en tu iglesia, pregúntate primero: ¿esto toca quién es Dios, o es una diferencia de interpretación o de costumbre? Casi siempre es lo segundo.

Haz la prueba del papel. Escribe en una hoja, sin buscar nada, qué crees sobre Dios Padre, sobre Jesús y sobre el Espíritu Santo. Después contrástalo con el texto bíblico. Eso es todo el ejercicio, y casi nadie lo ha hecho.

Si algo te tambaleó, no lo tomes como pecado. El miedo a preguntar es cultural, no bíblico. La duda examinada suele terminar en una fe más firme que la que nunca se revisó.

Y si enseñas a niños, no edites el texto. Si un pasaje te parece demasiado para un niño, el problema es cómo contarlo, no si contarlo.

El episodio completo

PODCAST #60 Shealtiel Durán y Ángel Barrón

La conversación completa con Shealtiel Durán, Ángel Barrón y Farid Buenrostro, en Una Plática Muy Natural.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre herejía y error doctrinal?

Según Shealtiel Durán, una herejía atenta contra la persona de Dios, Padre, Hijo o Espíritu Santo, y es irreconciliable con la fe cristiana. Un error puede ser de interpretación, de comprensión o de práctica, y no necesariamente rompe con lo esencial. Confundir las dos categorías lleva a tratar como herejía cualquier diferencia.

¿Qué es el Símbolo de los Apóstoles y de cuándo es?

Es la confesión de fe más breve y difundida del cristianismo. Su texto actual está documentado entre los años 710 y 714, pero deriva del Antiguo Símbolo Romano, una confesión bautismal del siglo III cuyo contenido se remonta a la enseñanza del siglo II.

¿Está mal dudar de lo que uno cree?

Dudar no es pecado ni señal de falta de fe. Tanto Durán como Barrón describen la crisis doctrinal como parte del proceso de madurez: examinar lo que se cree, contrastarlo con la Escritura y con la historia de la iglesia suele producir una fe más sólida, no más débil.

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