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Raíces hebreas: por qué está dividiendo iglesias en México

10 nov 2025
8 min de lectura

Actualizado: hace 5 días

"El peligro de esta secta es que te agarran con las defensas abajo."

Farid Buenrostro lo dijo así y explicó por qué: no llegan negando nada. Llegan diciendo que son cristianos, que además saben hebreo, y que por eso entienden la Biblia mejor que tú. Nadie levanta la guardia frente a alguien que te ofrece profundizar.

Qué está pasando y por qué ahora

El movimiento de raíces hebreas sostiene que la ley de Moisés nunca fue anulada y que, por lo tanto, sigue vigente para el creyente: guardar el shabat, celebrar las fiestas bíblicas, seguir las reglas alimentarias y, en algunos casos, circuncidarse. Es una definición que sus propios sitios aceptan.

En la práctica se ve de otra forma. Iglesias evangélicas y pentecostales donde aparecen el shofar, las banderas, el saludo en hebreo y las fiestas judías; y un océano de videos de YouTube donde alguien con un pañuelo en la cabeza y un candelabro de siete brazos explica lo que "la traducción te ocultó".

Aquí conviene un dato que sirve de termómetro. Según el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, en México hay 58,876 personas que declaran profesar el judaísmo: el 0.2% del país. Y esa cifra bajó respecto a 2010, cuando eran 67,476. Es decir: mientras la comunidad judía real en México es pequeña y se redujo, la cantidad de mexicanos que se sienten hebreos creció. No son el mismo fenómeno. Uno es una comunidad con historia; el otro es una identidad adoptada por internet.

Ese es el terreno. Y es terreno fértil, porque el cristiano mexicano promedio ama al pueblo de Israel, no sabe hebreo y no tiene forma fácil de distinguir entre un dato y una idea bien contada.

Quién es Farid Buenrostro

Farid es apologista: se dedica a examinar y responder a las doctrinas que se presentan como cristianas y no lo son. Ya había estado en el podcast hablando de por qué la apologética importa y de si Jesús es Dios y si aparece en el Antiguo Testamento.

Este tema, dice, no lo estudió por curiosidad. Lo estudió porque le tocó de cerca: amigos suyos entraron, y en la congregación donde se reúne varios hermanos empezaron a batallar con esto y a evangelizar dentro de la propia iglesia con esas ideas. "Fueron tiempos de oración", cuenta. Lo que hoy explica en una hora le costó meses.

Cuatro palabras que casi nadie separa

Buena parte de la confusión se disuelve si se ordenan cuatro términos. Es lo primero que hizo en el episodio.

Judío es una cuestión de linaje: padres, abuelos, historia y descendencia. Por eso hay judíos mexicanos, alemanes y españoles. No es algo que se adopte por gusto.

Israelita, hoy, es quien nace en el Estado de Israel. Su ejemplo fue directo: si él se fuera a vivir allá y tuviera una hija, esa hija sería israelita y no sería judía. También hay palestinos que son israelitas.

Judío mesiánico es una persona de raza judía que cree en Jesús como el Mesías. Como los del libro de Hechos. Sigue siendo judío, y puede seguir celebrando como judío.

Prosélito o judaizante es alguien que no es judío y adopta las tradiciones, fiestas y leyes judías como si le correspondieran. Alguien de Toluca, de Morelos o de Tlalnepantla que guarda shabat y aprende tres frases en hebreo.

Y raíces hebreas es una variante: gente que además afirma descender de las diez tribus perdidas, y que por eso le tocaría guardar la ley. Farid lo descarta rápido: no hay registro genealógico de esa continuidad. Las tribus se dispersaron; no dejaron un directorio.

La distinción importa por una razón práctica. Un judío mesiánico no está haciendo nada malo al celebrar una fiesta. El problema empieza cuando alguien te dice que tienes que hacerlo.

Por qué engancha, y por qué aquí más

El mecanismo que describe es específico. No te dicen "deja a Jesús". Te dicen "profundiza".

"Ellos tienen como esa verdad que un cristiano normal no sabe porque no sabe hablar hebreo", explica. Y ahí está el gancho: si alguien te ofrece leer la Biblia en el idioma original, tu reacción no es desconfiar, es agradecer.

Sobre el hebreo fue tajante: hay quien no lo habla, mezcla palabras sueltas con español, y sostiene además que es un idioma divino, que Dios habla hebreo. "Dios habla en todos los idiomas y en todos los dialectos", responde. "No hay limitaciones para el Señor en ese sentido."

Después vino la parte que él mismo reconoció como delicada: las banderas de Israel en los templos. Su postura no fue prohibirlas. Fue preguntarse para qué se usan. "No es que no la deberíamos usar, sino que deberíamos ser cautelosos del porqué realmente la utilizamos", dijo, porque muchas veces termina funcionando como amuleto. Bendecir a Israel y orar por Israel le parece bien; convertirlo en un afecto sin freno le parece la puerta por donde entra todo lo demás.

Y agregó una comparación útil: si un mormón toca tu puerta, tu guardia se levanta sola porque el contenido te suena ajeno. Si alguien te habla de Israel, del hebreo y del Antiguo Testamento, no te suena ajeno. Te suena tuyo. Por eso crece.

Hechos 15: la reunión donde ya se resolvió esto

El argumento fuerte del episodio no es una opinión, es un pasaje.

En la iglesia primitiva pasaba exactamente lo mismo. El texto lo dice sin rodeos: "algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés" (Hechos 15:5, RVR1960). El pleito era tan grande que los apóstoles y los ancianos se reunieron a resolverlo.

Pedro cierra la discusión con una pregunta: "¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?" (Hechos 15:10). Farid subrayó lo que ahí se admite: ellos mismos sabían que no podían cumplir toda la ley.

Y el acuerdo final, en boca de Jacobo, es una lista de cuatro cosas: abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de fornicación, de lo ahogado y de sangre (Hechos 15:20). Eso es todo lo que se les pidió a los gentiles.

Su observación es la que pega: si hubiera hecho falta guardar el shabat, celebrar las fiestas y circuncidarse, ahí estaría escrito. La lista es corta a propósito.

Vale la pena traducir esas cuatro cosas al presente, como se hizo en el episodio: lo sacrificado a los ídolos es, por ejemplo, la comida de una ofrenda; lo ahogado es la carne de un animal que no se desangró o que apareció muerto.

Gálatas 3:10 y la palabra "maldición"

La segunda pieza es más incómoda.

"Todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas" (Gálatas 3:10, RVR1960). Pablo no lo inventa: está citando Deuteronomio 27:26.

La lógica es aritmética. La condición es todas las cosas. Si cumples el 99% y fallas en una, no cumpliste. Y como el propio concilio admitió que nadie ha podido llevar ese yugo, la ley no puede funcionar como camino.

Por eso Farid resume así el problema: "tú, creyendo como judaizante que vas a agradar más a Dios por guardar la ley, en realidad te estás volviendo enemigo de Dios". Su punto no es que la ley sea mala, sino que como sistema de aprobación no tiene salida. El texto lo cierra tres versículos después: "Cristo nos redimió de la maldición de la ley" (Gálatas 3:13).

Y hay una consecuencia de fondo que él señala y que es la más seria: cuando yo también tengo que aportar sacrificios, lo que hizo Jesús deja de ser suficiente. Se minimiza sin decirlo.

Es el mismo mecanismo del que ya escribimos en la trampa del legalismo, con otro disfraz.

La parte incómoda

Hay que decir lo que del otro lado se dice bien, porque si no esto se convierte en caricatura.

El argumento más fuerte de las raíces hebreas es una frase de Jesús: "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir" (Mateo 5:17, RVR1960). Y tienen razón en algo más: la iglesia occidental sí perdió el contexto judío del texto, y leer la Biblia sabiendo qué era una fiesta o un sacrificio ilumina muchísimo. Eso no es una secta. Eso es estudiar.

La respuesta de Farid a Mateo 5:17 es que la palabra "ley" no significa siempre lo mismo —puede ser los diez mandamientos, todo el Antiguo Testamento, las leyes levíticas o las ceremoniales— y que ahí Jesús se refería a la ley moral. Es una distinción clásica, no la inventó él, y es la lectura mayoritaria del cristianismo histórico. Pero conviene saber que es una interpretación, no una obviedad del texto.

Dos cosas más, que son mías y no de él.

Farid habla de perder la salvación. Ese es su modo de leer Gálatas, y hay tradiciones cristianas serias que leen el mismo pasaje sin llegar a esa conclusión. Vale la pena escuchar el argumento sin darlo por cerrado.

Y una advertencia de dirección: nada de esto es un permiso para despreciar a nadie. Ni a los judíos —a quienes el episodio nunca ataca—, ni al hermano que enciende una vela y no sabe de dónde salió esa costumbre. Si una crítica al legalismo te deja con más desprecio que antes, se te fue de las manos.

Qué hacer si esto ya está en tu iglesia

Prueba, no sientas. "Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios" (1 Juan 4:1, RVR1960). Probar significa examinar lo que te enseñan, no medir qué tan profundo se escuchó.

Pregunta por lo básico antes que por el hebreo. Qué credenciales tiene, qué estudió, de dónde saca lo que afirma. Y si su vida es coherente con lo que enseña.

Lee Hechos 15 y Gálatas 3 completos. Son dos capítulos. Con eso tienes lo esencial de esta conversación en la mano, sin depender de nadie.

Si es tu pastor, habla con él directamente. Y si eres tú el que lidera y ya entró algo de esto, corregirlo a tiempo es más barato que reconstruir una congregación partida.

No te avergüences de ser gentil. Es el cierre del episodio y es el punto: la circuncisión que cuenta hoy es la del corazón, y la descendencia de Abraham es por fe. No hace falta pedir prestada la identidad de nadie.

El episodio

La conversación completa con Farid Buenrostro en Una Plática Muy Natural.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el movimiento de raíces hebreas?

Es un movimiento que sostiene que la ley de Moisés sigue vigente para el creyente y que, por lo tanto, hay que guardar el shabat, las fiestas y las reglas alimentarias. Algunos de sus seguidores afirman además descender de las diez tribus perdidas de Israel.

¿Cuál es la diferencia entre un judío mesiánico y un judaizante?

Un judío mesiánico es una persona de linaje judío que cree en Jesús como Mesías; puede seguir sus costumbres sin que eso sea un problema. Un judaizante no es judío, adopta esas costumbres y además sostiene que los demás también deben adoptarlas.

¿Los cristianos tenemos que guardar la ley y las fiestas judías?

Según el acuerdo del concilio de Hechos 15, a los creyentes de origen gentil se les pidió abstenerse de cuatro cosas: lo sacrificado a los ídolos, la fornicación, lo ahogado y la sangre. La lista no incluye el shabat, las fiestas ni la circuncisión.

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