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Vio a tres niñas cantar esa canción y dejó los conciertos de reggaetón - Jerry Velazquez

29 mar 2024
6 min de lectura

Actualizado: 10 sept

Estadio en Querétaro. Ella misma organizó el concierto, así que se fue hasta la última fila para ver cómo se veía el show desde atrás.

Ahí había una mamá con sus tres hijas. Las niñas cantaban Felices los 4 completa, con euforia, sin equivocarse en una sílaba.

"Ve lo que estás haciendo."

Martha Chavero dice que eso fue lo que escuchó. Después de treinta años en la industria, ese fue el concierto de reggaetón que la sacó del negocio.

Qué dice la canción y qué dice la evidencia

Felices los 4 salió el 21 de abril de 2017 y se convirtió en el video latino más visto del mundo en sus primeras 24 horas. Entró a las listas de casi toda Latinoamérica y también de Francia, Italia y Suiza. La premisa de la letra es conocida: si él aparece, no hay problema, somos felices los cuatro.

Sobre si eso le hace algo a un niño que la canta, hay más que opiniones.

El estudio más citado sobre el tema es de la corporación RAND y se publicó en Pediatrics en 2006. Siguió a 1,461 adolescentes de 12 a 17 años durante tres años. El hallazgo: los que más escuchaban letras sexualmente degradantes avanzaron más rápido en su conducta sexual que los demás.

Y aquí está la parte que casi nadie cita, que es justamente la más importante: los autores distinguieron entre letras degradantes, las que presentan al hombre como insaciable y a la mujer como objeto, y otras canciones sobre sexo que no lo son. Solo las primeras mostraron relación con el cambio de conducta. Las segundas, no.

Es decir: el problema medido no es que una canción hable de sexo. Es cómo trata a las personas de las que habla.

Quién es Martha Chavero

Lleva más de treinta años en la música. Empezó en Discos Musart trabajando directamente con uno de los dueños, que le fue delegando funciones hasta que terminó dirigiendo producciones y manejando las licencias internacionales: "me peleaba con las otras disqueras por los temas y por obtener las licencias para México."

Después estuvo en Sony. Hoy trabaja de manera independiente y asesora, entre otros, a la Sonora Santanera de Carlos Colorado, a Tony Succar y a Susana Zavaleta. Hace tres años produjo Los Gigantes de la Cumbia, un disco de clásicos del género grabados con invitados de géneros ajenos: Pancho Barraza con Kalimba, "El Conde" con Luis Alfonso Partida "El Yaqui".

Lo que hace que su opinión valga en este tema no es que sea cristiana. Es lo otro.

Ella fabricó las canciones de las que habla

Su primer éxito grande fue Papi Chulo. Cuenta que cuando lo llevó a la disquera se lo rechazaron en la cara: "es que eso está horrible."

El siguiente fue Za Za Za, el de la mesa que más aplauda. El disco llegó al número uno del Billboard Top Latin Albums y se grabó en Veracruz. Ella dice que se licenció para Europa por una cifra que nunca antes se había pagado en esa disquera y que vendió más de seis millones de copias. Esa cifra es suya y no la pude verificar de forma independiente. Y agrega el detalle que más me gustó: el que cantaba no era artista. Era animador de un antro.

De todo eso no le quedó ni un peso extra. "Era parte de mi trabajo."

Esa es la posición desde la que habla: no es una señora escandalizada por una canción que oyó en el radio. Es la persona que puso dos de esas canciones en la calle y sabe exactamente cómo se fabrica el enganche.

"Los pastores todo quieren gratis"

La segunda mitad de la plática es un reclamo al otro lado, y es igual de duro.

Después del concierto viene el contraste que ella vive todas las semanas: el público cristiano no paga por un concierto cristiano, pero sí paga lo que sea por uno secular. Y las iglesias piden todo regalado.

"Los pastores todo quieren gratis, y deben de entender que no todo es gratis."

Su queja técnica es concreta: iglesias con audio pésimo que no quieren invertir. Cuenta que en una congregación grande la prueba de sonido se oía horrible y le pidió permiso al pastor para llevar a un ingeniero. Con los mismos aparatos y las mismas bocinas, el hombre reprogramó todo. La reacción del pastor cuando lo escuchó ya ecualizado:

"Ahora sí parece que Dios está en esta casa."

Ese es exactamente el reclamo que Jorge Mendoza hace desde el negocio del backline y que Álvaro López hace desde la batería, a quien ella misma cita en el episodio. Tres personas distintas, tres sillas distintas, la misma factura.

Y ella le agrega una vuelta que los otros dos no dan: la culpa no es solo del que no paga. "El artista cristiano tampoco exige una buena producción."

El festival que se le cayó por dentro

En 2015 montó un festival nacional de bandas de alabanza llamado Unidos. Se registraron cerca de 190 iglesias, quedaron 42 y de ahí bajaron a 12.

Lo que lo descompuso no fue el presupuesto.

Primero, dice, los pastores se adueñaban del proyecto y después lo andaban vendiendo como si fuera de ellos. Y segundo, la frase que retrata el problema completo: un pastor le dijo que no mandaría a su gente a la eliminatoria porque en esa otra iglesia "roban ovejas".

Ella le contestó lo único que se podía contestar: si sus ovejas están bien pastoreadas, ¿qué le preocupa?

De ahí sí salió algo. El chavo que ganó el primer lugar era de su propia congregación, un muchacho tan introvertido que lo inscribieron a la fuerza. Mientras los demás convivían y contaban chistes esperando turno, a él lo encontraban en una esquina, orando. Hoy tiene su propia iglesia.

Lo incómodo: tres cosas

Primera, y es contra el argumento que yo mismo acabo de citar. El estudio de RAND muestra una asociación, no una cadena de causa y efecto. Los adolescentes que buscan ese tipo de música pueden ya venir de contextos que empujan en la misma dirección, y la medición depende de lo que los propios chavos reportan. Es la mejor evidencia disponible, y aun así no autoriza a decir "esta canción echó a perder a esa niña".

Segunda, y ella lo sabe. Martha dejó los conciertos de reggaetón, pero sigue trabajando en la industria secular, y las canciones que ella misma puso a sonar hicieron en su momento lo mismo que ahora le preocupa. No lo esconde: las nombra. Pero conviene decir que el juicio viene de alguien que cobró de ese lado durante décadas, y eso no lo anula, lo ubica.

Tercera, la que le va a doler al lector cristiano. El estudio no dice que toda la música secular sea dañina. Distingue. Y la propia Martha lo dice: dentro de la música secular hay música bonita, romántica, reflexiva. El argumento honesto no es "saca el reggaetón de tu casa"; es "fíjate cómo trata a las mujeres la canción que tu hija se sabe de memoria". Es más trabajo y es menos cómodo, pero es lo que se sostiene.

Qué revisar esta semana

Escucha una canción completa, no el coro. Toma la que más canta tu hijo y léela entera, como si fuera un texto. No busques groserías: busca quién manda, quién obedece y qué le pasa a la mujer en esa historia.

Pregunta en vez de prohibir. "¿Qué crees que está diciendo aquí?" abre más que apagar la bocina. Sobre esa diferencia entre acompañar y controlar ya escribí a partir de otra plática.

Si organizas algo en tu iglesia, cotiza el audio primero. No al final. El sonido no es el adorno del mensaje: es el vehículo, y un vehículo descompuesto no entrega nada.

Y si eres el músico: pide la producción que necesitas. Según Martha, el que no la exige es el primero que se queda sin ella.

Este artículo menciona investigación sobre conducta adolescente. No sustituye la orientación de un profesional de salud o de educación.

El episodio completo

La conversación completa con Martha Chavero, en Una Plática Muy Natural.

Preguntas frecuentes

¿Las letras de reggaetón afectan a los niños?

La evidencia más citada es un estudio de RAND publicado en Pediatrics en 2006 con 1,461 adolescentes de 12 a 17 años: los que más escuchaban letras sexualmente degradantes avanzaron más rápido en su conducta sexual. Los autores aclaran que las canciones sobre sexo que no degradan a las personas no mostraron ese efecto.

¿Quién es Martha Chavero?

Productora y representante mexicana con más de treinta años en la industria musical. Trabajó en Discos Musart y en Sony, manejó licencias internacionales y estuvo detrás de éxitos como Papi Chulo y Za Za Za. Hoy asesora proyectos de forma independiente.

¿Por qué el público cristiano no paga por conciertos cristianos?

Según Martha Chavero, muchas iglesias acostumbraron a su gente a recibir a los artistas gratis y con producciones mínimas. El resultado es un público que paga sin discutir un concierto secular y regatea uno cristiano, y artistas que dejaron de exigir condiciones técnicas dignas.

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