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El misionero que comió murciélago y le tuvo miedo a un vaso de leche - Jerry Velazquez

7 jul 2023
6 min de lectura

Actualizado: hace 2 días

Dos de la mañana en un hospital de la India. Un pastor saca de su portafolio un plato, lo limpia con la mano, saca una bolsa de arroz, la vacía y empieza a aplastar el arroz con los dedos. Encima le escurre una salsa de curry hecha con leche de búfala.

El plato es para el invitado. Y el invitado, que ha comido murciélago, rata y cucaracha sin pestañear, está aterrado.

"No tengo otra alternativa. O sea, soy misionero, sé lo que estoy haciendo, y no puedo rechazar esto."

De dónde vino ese miedo

Días antes, en una cena con misioneros latinoamericanos, JC Marker escuchó tres historias seguidas. Una misionera a la que le habían quitado dientes, una muela y parte del hueso de la encía. Un hondureño que pasó un mes en terapia intensiva. Y un mexicano al que regresaron a Estados Unidos porque una infección le había llegado a la médula espinal.

Las tres historias tenían el mismo culpable: leche de búfala.

A partir de esa cena, él la evitó "como dé lugar". No había visto nada. Solo lo había oído.

Conviene poner la leche de búfala en su lugar, porque no es un producto exótico. India es el mayor productor de leche del mundo y, según el Servicio de Investigación Económica del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, más de la mitad de esa leche viene de búfala de agua, no de vaca. Es la leche que toma un país entero todos los días.

Y cuando el gobierno indio fue a medirla, el resultado tampoco fue el de la leyenda. La Encuesta Nacional de Seguridad y Calidad de la Leche de la FSSAI analizó 6,432 muestras en 1,103 ciudades: 12 resultaron inseguras. Doce, de seis mil cuatrocientas. Sí apareció otra cosa: cerca del 41% no cumplía algún parámetro de calidad, y 368 muestras (5.7%) rebasaban el límite de aflatoxina M1.

Lo que sí está documentado es más aburrido que la leyenda: el riesgo no lo pone el animal, lo pone la leche sin pasteurizar. Los CDC lo dicen sin rodeos: ningún análisis garantiza que la leche cruda sea segura, porque incluso un animal sano puede portar bacterias.

Quién es JC Marker

Juan Carlos Marker es pastor en Toluca, parte del equipo pastoral de una congregación que se reúne en lo que fue una arena de box y lucha libre. Atiende la juventud de la iglesia, es conferencista en congresos de varones y trabaja como misionero.

Lleva 77 países. Ha trabajado con la organización de Luis Palau, estuvo como voluntario en un orfanato canadiense que recibía niños de la guerra de Yugoslavia, vivió como misionero en Ucrania, y va de salida a Pakistán con las redes sociales apagadas, a un proyecto con niños en situación de trata.

Empezó de otra manera. Era el vecino de la iglesia, el que ponchaba las llantas de los coches que se estacionaban frente a su casa.

"El temor también viene por el oír"

Esa es su frase, y es la mejor idea de toda la conversación.

Está construida sobre un texto que la mayoría conoce a medias: "Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios" (Romanos 10:17, RVR1960). Lo que él hace es leerlo al revés y comprobar que el mecanismo funciona igual de bien en la dirección contraria.

"Cuando Pedro escuchó la tempestad, empezó a hundirse."

Y trae un segundo caso que casi nadie cita. Después de Egipto, José iba de regreso a Judea: "Pero oyendo que Arquelao reinaba en Judea en lugar de Herodes su padre, tuvo temor de ir allá" (Mateo 2:22, RVR1960). José no vio a Arquelao. Le llegó la noticia. Y cambió de ruta.

Esto es lo que hace útil la historia de la leche. Un hombre que ha visto tanques pasar en una zona de guerra y que se subió a una moto en Nepal con lo puesto porque su equipaje nunca llegó, quedó paralizado por tres anécdotas de sobremesa. No por la experiencia: por el relato.

No lo buscó

"No tampoco es de que estoy buscando a dónde voy a ir la próxima ocasión."

Los 77 países empezaron con una palabra que él no pidió. Estaba hasta atrás en un culto al que solo entró a buscar al hermano que le tapaba la cochera, y el predicador dijo que tenía que decir algo y no podía parar.

Su reacción no fue devoción. Fue sospecha: "¿Qué se cree que me está diciendo eso, que ni me conoce? ¿Es un gurú de los horóscopos o qué es esto?"

Lo que lo movió fue otra cosa: "Había algo dentro de mí que ardía."

De ahí salen dos años de teatro evangelístico en comunidades indígenas de México antes del primer viaje. Su lectura de eso es la parte más transferible del episodio: "Jesús no llamó gente perfecta ni gente preparada, llamó gente que estuviera dispuesta a responder." Sobre esa distancia entre estar preparado y estar disponible ya escribí a partir de otra plática del podcast.

"Nunca me enojé con Dios"

Aquí la conversación se pone seria.

Estaba en el mejor momento de su ministerio, viviendo como misionero en Ucrania, cuando murió su hijo primogénito. Tenía seis años.

"Dios te pone en un punto en el que no entiendes nada y no hay palabras que puedan expresar lo que sientes."

Le pregunté directo por qué no se enojó con Dios. Su respuesta no fue una fórmula: "Gracias, Dios, por el tiempo que me permitiste estar con él." Y después volvió a predicar al mismo lugar donde su hijo había muerto.

Dos años atrás le detectaron cáncer —un tumor del tipo más agresivo— y lo operaron de urgencia. Lo encontraron de casualidad, por estudios que se hizo por otra cosa.

Sobre eso también tiene una frase que le dijeron y que repite: "La única diferencia entre tú y yo es que tú sabes de qué puedes morir. Yo no. Y yo puedo morir antes que tú."

Lo incómodo: dos cosas que hay que decir

La primera es sobre la leche. Su miedo tenía una base real —la contaminación por agua y manos existe, y él mismo describe el mecanismo— pero el relato que lo paralizó era un rumor de circuito misionero, no un dato. Los números del propio gobierno indio dicen otra cosa. La lección no es "sí había que temerle a la leche"; es que un rumor repetido tres veces produjo más miedo que una zona de guerra vista con los ojos. Eso es exactamente lo que él está diciendo, aunque el cierre de la anécdota suene a lo contrario.

La segunda es más delicada. Él encuentra paz en que "Dios tiene contados nuestros días". A muchos eso los sostiene. A otros esa misma frase les suena a que Dios programó la muerte de un niño de seis años, y salen del duelo más lastimados de lo que entraron.

No voy a resolver aquí una discusión que la iglesia lleva siglos teniendo. Sí voy a decir dos cosas: que esa frase es suya, dicha sobre su propio hijo, y que decírsela a alguien más en pleno duelo casi nunca ayuda. Él no se la dijo a nadie. La usó para sí mismo. Esa diferencia es todo.

Qué revisar esta semana

Rastrea un miedo tuyo hasta su fuente. Piensa en algo que evitas. ¿Lo viviste, o te lo contaron? Si te lo contaron, ¿quién, y qué tan cerca estaba de lo que pasó?

Revisa tu dieta de oído. Cuánto de lo que escuchas en el día está diseñado para dejarte peor de lo que te encontró. Los ojos se cierran; los oídos no. Sobre ese mecanismo aplicado a otro miedo muy mexicano, escribí a propósito de los temblores.

Si estás esperando estar listo, deja de esperar. La lista de lo que le faltaba a él era completa: sin carrera, sin idioma, sin dinero, sin pasaporte. Lo único que puso fue disposición.

Y si perdiste a alguien, no te apures a tener una respuesta. La suya le tomó años y sigue siendo suya. Sobre el duelo y lo que sí sirve escribí aparte.

Este artículo recoge el testimonio personal de un invitado. Las experiencias que describe son suyas y se presentan como tales, no como hechos médicos verificados. Nada de lo que aquí se dice sustituye atención médica, y si estás atravesando un duelo o una enfermedad, buscar a un profesional no compite con tu fe.

El episodio completo

La conversación completa con JC Marker en Una Plática Muy Natural.

Preguntas frecuentes

¿Quién es JC Marker?

Juan Carlos Marker es pastor en Toluca, conferencista y misionero mexicano. Ha trabajado en 77 países, colabora con la organización de Luis Palau y ha servido como misionero en Ucrania, India y Nepal, entre otros lugares.

¿Es peligrosa la leche de búfala?

El animal no es el problema. En India, más de la mitad de la leche es de búfala y la encuesta nacional de la FSSAI de 2018 encontró 12 muestras inseguras de 6,432. El riesgo documentado está en la leche sin pasteurizar y en la contaminación por agua y manejo, no en la especie.

¿Qué significa que "el temor viene por el oír"?

Es la lectura inversa de Romanos 10:17. Si la fe se forma escuchando, el miedo también: se aprende de lo que nos cuentan. Mateo 2:22 lo muestra con José, que cambió de ruta solo por oír quién gobernaba en Judea.

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