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La oportunidad llegó y no estaba listo

18 ene 2024
7 min de lectura

Actualizado: hace 4 días

Moy Domínguez llevaba días emocionado. Iba a tocar acompañando a Coalo Zamorano, un cantante que había admirado desde niño.

Le mandaron las pistas para disparar secuencias. Él no dominaba ese tema, pero investigó con amigos, hizo lo que pudo y llegó.

En una de las canciones disparó la secuencia y el canal del click no estaba ruteado bien. El metrónomo salió por las bocinas de la iglesia. Ese tic, tic, tic que solo debe oír el baterista en sus audífonos, lo escuchó toda la congregación.

"Yo en ese momento me bloqueé, no supe qué hacer. La canción se tocó como se pudo, ya sin la secuencia. Quería que se abriera la tierra y me tragara."

Es la mejor historia del episodio, y no por vergonzosa. Porque es exactamente lo que pasa cuando la oportunidad llega antes que la preparación.

Lo primero que dijeron de David

El pasaje que Moy trae al episodio es de los que uno ha leído mil veces sin fijarse en el orden de las palabras.

El rey Saúl está atormentado y sus consejeros le sugieren buscar a un músico. Y uno de ellos responde (1 Samuel 16:18):

"He aquí yo he visto a un hijo de Isaí de Belén, que sabe tocar, y es valiente y vigoroso y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso, y Jehová está con él."

Moy señala algo que es difícil no ver una vez que te lo dicen: la primera característica que dan de David no es que Dios estuviera con él. Es que sabía tocar.

"Es la primera característica que dan de David. Y ya de ahí vienen todas las demás. Sabe tocar, ¿a qué se refería? A que estaba preparado para hacerlo. A que había dedicado tiempo a practicar su instrumento."

Y lo de "Jehová está con él" queda al final, como la cereza del pastel. No porque sea lo menos importante —es lo más—, sino porque el criado ya sabía a quién estaba recomendando: a alguien que ya podía hacer el trabajo.

Hay un detalle más que en el episodio se dice de pasada y que vale subrayar: cuando Saúl pregunta si conocen a alguien, no le presentan una lista de diez candidatos. Aparece un nombre. Uno.

Quién es Moy Domínguez

Moisés Domínguez es pianista, arreglista y productor musical. Es director de alabanza en Semilla de Mostaza Vas, en Tlalnepantla, Estado de México.

Ha acompañado a Marcos Vidal, a Miguel Cassina, a Coalo Zamorano, a Ruth Ríos, a Juan Carlos Alvarado y al pastor Heriberto Hermosillo. Produjo Amanecer, un EP de la cantante María del Sol que nació en los años de la pandemia y que está en plataformas.

Creció en la casa pastoral construida encima de la iglesia que pastoreaba su papá, en Santa Marta Acatitla. Su primer instrumento fue la guitarra, a los nueve años, y se la enseñó su padre. Y por si hace falta la credencial de que sabe de lo que habla: la música es de lo que vive. "De ahí ha salido el sustento para mi familia, la renta, todo lo que se tiene que pagar."

"Llegué a la escuela y me di cuenta de que no sabía nada"

Antes del error frente a Coalo, hay otro momento igual de útil, y ocurre a los diecisiete años.

Moy llevaba desde los doce tocando en la iglesia. Había ido aprendiendo acordes viendo a sus amigos, sus arreglos se iban haciendo más completos, y él sentía que ya la estaba haciendo:

"Esto me llevaba a pensar: órale, yo ya la estoy haciendo. Ya me sé más acordes, ya sé un poquito más de música."

Entró a la escuela de música. Y ahí:

"Yo llegué y dije: a ver, yo ya me sé las canciones de Marcos, yo ya sé qué es esta armonía. Pero en la escuela me di cuenta de que no sabía nada por completo. Yo decía: ahorita los voy a impresionar con mis acordes. Y nada. Los maestros me regañaban por la forma en que yo tocaba."

Solfeo, armonía, técnica. Y varios regaños por cómo se sentaba al piano.

Ese momento —descubrir que lo que sabías era el principio y no el final— es el más incómodo de cualquier oficio, y el único que de verdad te mueve.

"Al fin y al cabo es para Dios"

Aquí el episodio pone el dedo donde duele, y lo hacen los dos.

Jerry lo plantea directo: en muchas iglesias, sobre todo las chicas, se asume que si es para la honra de Dios entonces da igual cómo salga. Moy lo confirma con las palabras que oyó durante años:

"Como que como te saliera, ¿no? Al fin y al cabo era para Dios. Si no sabías cantar, pues bueno, tú échale y canta, no hay problema. Si no sabes tocar, pues no importa."

Y su respuesta es una de las mejores frases del episodio, sostenida en 2 Samuel 24:24, donde David se niega a recibir gratis el terreno para el altar:

"No ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada."

"Y vaya que cuesta trabajo sentarte a estudiar, sentarte a prepararte, practicar, invertir tiempo, invertir horas. Para poder entregarle siempre lo excelente al Señor."

Es un argumento incómodo porque suena elitista y no lo es. No dice que solo los buenos puedan servir. Dice que la disposición a mejorar es parte de la ofrenda. Que "es para Dios" es la razón para prepararse, no la excusa para no hacerlo.

Qué tanto sirve practicar, según los datos

Vale poner un número aquí, porque el episodio se apoya mucho en la práctica y conviene saber cuánto pesa realmente.

El metaanálisis de Macnamara, Hambrick y Oswald publicado en Psychological Science en 2014 juntó los estudios sobre práctica deliberada y desempeño. En música, la práctica explica alrededor del 21% de las diferencias de desempeño entre personas.

Ese número se ha usado para dos conclusiones opuestas, y las dos son exageradas.

Los autores lo presentaron como un jalón de orejas a la idea popular de que diez mil horas te convierten en experto: no, la práctica importa, pero no lo explica todo. Hay talento, edad de inicio, memoria de trabajo, oportunidades, maestros.

Pero míralo del otro lado, que es el que sirve: 21% de la diferencia entre tú y otro músico depende de una sola variable, y es la única de la lista que controlas por completo. No puedes escoger a qué edad empezaste ni con qué oído naciste. Sí puedes escoger sentarte hoy.

Y para lo que el episodio realmente propone —estar listo para cuando llamen— el porcentaje ni siquiera es el punto. La pregunta no es si vas a ser el mejor del mundo. Es si el día que pregunten "¿alguien sabe tocar esto?" tú puedes levantar la mano.

La historia de la iglesia en Estados Unidos

Jerry cuenta la suya y funciona como espejo.

Estaban de visita en una iglesia grande en Estados Unidos. Como eran los invitados, preguntaron quién sabía tocar qué. Su cuñado toca bajo y lo toca bien. Se sabía las canciones. Subió.

Jerry toca la batería, pero ese día ya había baterista.

"A mí me marcó esa situación. Si yo hubiera estado preparado para tocar cualquier otro instrumento, hubiera tenido la oportunidad de tener esa experiencia."

No hubo injusticia ni puerta cerrada. Simplemente el lugar que había disponible pedía algo que él no tenía listo. Y esa es la versión más honesta de cómo funcionan casi todas las oportunidades: no te rechazan, no alcanzas.

Lo que Moy hace bien con su propio error

Regresemos al click.

Lo interesante no es que la haya regado. Es lo que hizo después:

"Ese error me llevó a sentar cabeza y decir: necesitas prepararte en esa área. Necesitas conocer bien el programa, los ruteos, a dónde va cada canal."

No se escondió y no se fue a lamentar. Convirtió la vergüenza en una lista de cosas por aprender.

Y hay un cierre casi cómico: la pandemia acabó con las presentaciones en vivo, su pastor le pidió que grabara la música de alabanza para las transmisiones, y a él lo aventaron al ruedo de la producción musical sin saber siquiera qué era un DAW. Hoy produce discos. La debilidad que lo humilló frente a Coalo Zamorano terminó siendo, años después, de lo que vive.

Qué hacer esta semana

Identifica tu click. ¿Cuál es el hueco técnico que sabes que tienes y que llevas meses esquivando porque "casi nunca hace falta"? Ese es exactamente el que se va a asomar el día importante.

Aprende un segundo instrumento, un segundo software, una segunda cosa. La historia del cuñado con el bajo es esa: la oportunidad no siempre viene con la forma en que tú te preparaste.

Estudia sin tener dónde tocar. Es el punto central de Moy: "te preparas para estar después listo cuando te llamen." Esperar el llamado para empezar a prepararse es tener el orden invertido.

Ponle precio a tu ofrenda. Si sirves en algo —música, sonido, enseñanza, lo que sea— pregúntate cuántas horas de preparación le pusiste este mes. Si la respuesta es cero, es la conversación de este episodio.

Y ten paciencia con el proceso. Moisés cuidó ovejas años antes del llamado. David también. Sobre por qué el entorno y la compañía pesan tanto en si de verdad te sientas a estudiar, escribimos en las creencias que heredaste y nadie te actualizó, y sobre cómo sostener una disciplina cuando no hay ganas, en cómo vencer la tentación.

Una nota sobre lo que cuesta

Hay una parte del episodio que no es sobre técnica y conviene no saltársela.

Moy dice que a quien más admira, después de sus padres, es a su esposa Sara, que también es cantante y que dejó pasar oportunidades y grabaciones cuando nacieron sus hijos.

"Admiro eso tanto. Creo que no todos tan fácil podemos dejar a un lado nuestros intereses, nuestros sueños."

Vale decirlo completo: en el episodio esa renuncia se cuenta como algo de ella, y es honesto reconocer que suele recaer más de un lado que del otro. Los dos lo notan y Jerry propone —medio en broma, medio en serio— hacer un podcast con las esposas de los invitados. No es mala idea.

El episodio

La conversación completa con Moy Domínguez en Una Plática Muy Natural.

Preguntas frecuentes

¿Hay que ser músico profesional para tocar en la iglesia?

No, pero sí hay que tomarse en serio la preparación. El argumento de este episodio es que "al fin y al cabo es para Dios" debería ser la razón para prepararse mejor, no la excusa para no hacerlo. Todos empiezan sin saber; la diferencia está en si te quedas ahí.

¿Cuánto influye la práctica en llegar a ser buen músico?

Según el metaanálisis de Macnamara y colegas (2014), la práctica deliberada explica alrededor del 21% de las diferencias de desempeño en música. No lo explica todo —hay talento, edad de inicio y oportunidades—, pero es el único factor de esa lista que depende enteramente de ti.

¿Cómo prepararse para una oportunidad que todavía no llega?

Estudiando antes de tener dónde aplicarlo. Es literalmente lo que propone Moy Domínguez: prepararte aunque en ese momento no estés tocando ni sirviendo, para estar listo el día que te llamen. Y ampliar el rango: aprender lo que no dominas, no solo pulir lo que ya haces bien.

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