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La pregunta que lo sacó de la iglesia y lo regresó al Chopo - Jerry Velazquez

18 ene 2024
6 min de lectura

Actualizado: hace 3 días

Estadio lleno, 1988. Van Halen, Scorpions, Dokken, Metallica. Un muchacho de veintitantos está hasta adelante, llorando con la canción que más le gusta, y tiene todo lo que fue a buscar: droga, alcohol, dinero, fama chica, una banda propia.

Y en medio de eso escucha una pregunta que no venía de nadie.

"¿Ya estás satisfecho?"

Nada más eso. No hizo falta más.

Dónde pasa esta historia

El Tianguis Cultural del Chopo abrió en octubre de 1980 y desde entonces se instala cada sábado en la Ciudad de México. En septiembre de 2023 el gobierno capitalino lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial, reconociendo cuarenta y tres años como espacio de encuentro para la cultura del rock. Recibe más de ocho mil personas cada sábado.

Ese es el terreno. Y la mayoría de las iglesias mexicanas jamás ha puesto un pie ahí.

Sobre por qué en México la palabra "subterráneo" no es adorno de marketing —y sobre el proyecto de Biblia que sale de todo esto— ya escribí aparte. Este artículo es sobre el hombre.

Quién es Miguel Martínez

Miguel Ángel Carlos Martínez Salazar dirige Alcance Subterráneo, un ministerio que arrancó con su esposa y sus hijos hace unos veinticinco años. De ahí salen el Éxodo Festival, que se hace en Semana Santa a las faldas de La Malinche en Tlaxcala; el Warning Tour, que recorrió veintidós estados durante casi diez años tocando en plazas públicas; la Navidad Metalera en El Chopo; y La Biblia Subterránea.

Antes de todo eso tenía una banda de black metal y practicaba satanismo, junto con su esposa, que venía del punk.

"¿Ya estás satisfecho?"

Él fecha ahí el principio de todo. El Monsters of Rock de 1988 —la gira de estadios con esa alineación exacta— y una pregunta interior en pleno concierto.

"Tenía todo lo que yo quería o había buscado, había peleado. Y nada más era la pregunta: si eso es todo, no, ya está."

Se contestó que no. Y se preocupó.

Al salir del estadio había gente predicando afuera. Le dieron un folleto. Él lo tiró; su esposa lo guardó. Años después entendió lo que estaba pasando esa noche: "mientras nosotros estábamos adentro, estas personas estaban orando por nosotros."

Tardó tres años en ceder. Cuenta que escuchó el evangelio varias veces y varias veces se burló. Y lo que finalmente lo movió no fue un predicador: fue ver cambiar a su esposa. "Yo no he podido cambiar a mi esposa en años, ¿y cómo es que esto la está cambiando a ella?"

Las tijeras se rompieron

Lo primero que dice que Dios le pidió fue el cabello.

Le pidió a su esposa que se lo cortara. Ella le hizo una coleta, metió las tijeras y las tijeras se rompieron.

"Ahí fue cuando realmente yo tuve la oportunidad de decidir seguir a Dios o no. Ya no por emoción."

Ella bajó al departamento de abajo, consiguió unas tijeras grandes y terminó el trabajo.

Sobre lo que siguió tiene una postura que va a incomodar a algunos: dice que su liberación fue prácticamente instantánea y que buena parte de lo que se hace en las iglesias alrededor de la liberación es faramalla. "Yo no necesité terapias de que 'es fuera' y treinta horas ahí."

Vale la pena contrastarlo: Pris Fonseca describe un proceso de cerca de un año, no un instante. Se parecen en lo esencial y difieren en los tiempos, que es lo que uno esperaría de dos testimonios verdaderos.

"¿Ya no te acuerdas de dónde te saqué?"

Aquí está el corazón del episodio, y es lo que casi nunca se cuenta.

Después de convertirse se fueron a Tlaxcala, a una iglesia pequeña, a empezar de cero. Cabello corto, ropa normal, rompieron con toda su música. Sirvieron ahí seis o siete años.

"Éramos todos unos cristianazos. Sabíamos cuándo decir aleluya, cuándo decir amén, todos los protocolos de iglesia."

Hasta que en un congreso juvenil que ellos mismos organizaron aparecieron cuatro chavos subterráneos. Intentaban hacer slam en medio de la alabanza y no podían, así que se abrazaron entre ellos y se pusieron a moshear así, los cuatro juntos.

Miguel estaba en la plataforma ministrando a unas personas cuando volteó a verlos.

"No escuché la voz audible, pero escuché la voz de Dios preguntándome: ¿ya no te acuerdas de dónde te saqué?"

Dice que esa frase todavía le golpea. Y saca de ahí una observación que vale para mucha gente: "No entiendo mucha gente que salió de un trasfondo fuerte, se hace cristiana y se hace religiosa y no rompe un plato. Ya están muy persignadas ahí, pero no están haciendo nada en relación de dónde vienen."

La palabra que dice que recibió fue la de Moisés en Madián: vuélvete a Egipto, pero no a ser esclavo, sino a sacar a los que se quedaron.

De ahí el nombre del festival.

Lo que hacen con eso

El Warning Tour nació cuando la violencia se disparó en el país. Pidieron las plazas públicas principales de varios estados. "No se las prestan a metal, ¿me explico? A metal." Se las prestaron. Y llegaba gente que no era del ambiente: cuenta que el setenta por ciento se quedaba a escuchar, con señoras del mercado todavía con sus bolsas, hasta el frente.

La Navidad Metalera es una cena en El Chopo. Y ahí está el detalle que retrata todo el proyecto: se negó a repartir refresco barato. "¿Cómo vas a regalar Red Cola?" Preparan pavo, romeritos, bacalao. Tablones llenos. La gente se vuelve a formar tres y cuatro veces.

"Muchas veces se le da a la gente como es caridad, pues se le da ahí de lo más chafa."

La misma regla explica la Biblia: completa, no un Nuevo Testamento; pasta gruesa, no la edición más barata; y regalada, nunca vendida. "Jesús jamás cobró por orar por alguien."

Lo incómodo: dos cosas

Primera, y hay que decirla con cuidado. Cuenta que en noviembre de 2004 organizaron un evento de evangelismo en el Palacio de los Deportes esperando cerca de dieciocho mil personas, y que la banda estelar —cristiana, conocida— canceló dos días antes y se quedó con el anticipo. Dice que nunca se disculparon ni devolvieron el dinero, y que eso los dejó en números rojos durante años.

No dio el nombre y yo tampoco lo voy a averiguar ni a insinuar. Y hay que decir lo obvio: esta es su versión, no hay otra parte aquí, y una acusación económica sin réplica no se puede tratar como hecho establecido. Lo dejo como lo que es: lo que él cuenta, contado sin señalar a nadie.

Lo que sí se puede evaluar es la decisión que tomaron después, y esa es la parte que me interesa. Pudieron demandar. No lo hicieron. "De nada sirve agitarte."

Segunda: esto choca de frente con otra plática de este mismo podcast. Álvaro López sostiene que a los músicos de iglesia se les debería pagar, y tiene razones sólidas. Miguel viene del otro extremo: dice que dejó de trabajar con bandas cristianas porque lo único que les preocupaba era el pago y los privilegios.

Las dos cosas son ciertas y no se anulan. Una habla del músico al que se explota; la otra, del músico que cobra y no llega. Lo que las une es que ninguno de los dos está hablando de dinero: los dos están hablando de para quién se toca. Sobre esa diferencia entre religiosidad y libertad, hay otra conversación en el blog que vale la pena.

Qué revisar esta semana

Contesta la pregunta del estadio. ¿Ya estás satisfecho? No la respondas rápido. La gracia de esa pregunta es que le llegó a alguien que tenía todo lo que quería.

Y contesta la otra. ¿Ya no te acuerdas de dónde te saqué? Si saliste de algo, ¿qué estás haciendo hoy con eso, específicamente por la gente que sigue ahí?

Deja de esperar que la gente venga. "Los sanos no tienen necesidad de médico." Si el evangelio no llega al lugar donde está la necesidad, el problema no es del lugar.

Y si vas a dar, da bien. Ni Red Cola ni la Biblia más barata. Esa regla se aplica a cualquier cosa que le des a alguien que no te puede pagar.

Una nota sobre el respaldo que él cita: "He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará" (Lucas 10:19, RVR1960). Y la que describe mejor lo que le pasó en aquel estadio: "Fui buscado por los que no preguntaban por mí; fui hallado por los que no me buscaban" (Isaías 65:1, RVR1960).

El episodio completo

La conversación completa con Miguel Martínez en Una Plática Muy Natural.

Preguntas frecuentes

¿Qué es Alcance Subterráneo?

Es un ministerio mexicano fundado por Miguel Ángel Martínez Salazar y su familia hace unos veinticinco años, dirigido a las tribus subterráneas: metaleros, rockers, punks y góticos. De él salen el Éxodo Festival, el Warning Tour, la Navidad Metalera y La Biblia Subterránea.

¿Qué es el Éxodo Festival?

Un festival de música pesada que se realiza en Semana Santa a las faldas del volcán La Malinche, en Tlaxcala, con entrada gratuita. El nombre viene de la palabra que Miguel dice haber recibido: volver a Egipto no a ser esclavo, sino a sacar a los que se quedaron.

¿Dónde es la Navidad Metalera?

En el Tianguis Cultural del Chopo, donde el ministerio reparte una cena completa —pavo, romeritos, bacalao— a la comunidad subterránea.

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