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Denunciar violencia no es meter a alguien a la cárcel

7 jul 2023
7 min de lectura

Actualizado: hace 5 días

"No hay sorpresas. Hay gente sorprendida."

La abogada Ana Carrera lo dijo así, y es la frase que ordena todo lo demás. Nadie amanece violento un día cualquiera. Las señales estaban antes, y casi siempre estaban desde el noviazgo.

Si estás en riesgo ahora mismo, marca 911. Para orientación jurídica y psicológica gratuita, las 24 horas y desde cualquier parte de México, marca 079, opción 1.

De qué tamaño es esto

Conviene poner los números antes de seguir, porque cambian la conversación.

Según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH 2021) del INEGI, el 70.1% de las mujeres de 15 años o más en México ha vivido al menos una situación de violencia a lo largo de su vida. Son 50.5 millones de mujeres. La cifra subió cuatro puntos respecto a 2016 y es la más alta desde que se mide.

Y el desglose importa, porque desmiente la idea de que violencia es solo golpes:

  • Psicológica: 51.6%

  • Sexual: 49.7%

  • Física: 34.7%

  • Económica, patrimonial o discriminación: 27.4%

La forma más común de violencia en México no deja moretones. Eso es exactamente lo que Ana explica en el episodio.

Quién es Ana Carrera

Ana Carrera es abogada litigante especializada en materia familiar. Es decir: no habla de esto en teoría, lo ve en juzgados.

Su primera afirmación en la conversación es también la más incómoda: "la violencia no tiene género". Se ve más en las mujeres, dice, porque a los hombres les cuesta más levantar la mano y decir "a mí también me están pegando", y porque hay leyes específicas para mujeres que han surgido con los años. Pero aclara por qué existen esas leyes: "los hombres, aunque también la sufren, no tienen los mismos riesgos que tienen las mujeres".

Es un equilibrio difícil de sostener y ella lo sostiene todo el episodio.

La violencia no empieza con un golpe

Su tesis: la violencia visible nunca es el principio.

"Una persona violenta no se hizo violenta porque hoy se levantó y dijo hoy voy a ser violento."

Y menciona una herramienta que existe y casi nadie usa en serio: el violentómetro, esa escala que ordena las conductas desde las bromas y los celos hasta el feminicidio. "Si realmente todos nos fuéramos al violentómetro, muchas relaciones se acabarían."

Su ejemplo es pequeño a propósito. Conoció a un muchacho que le decía a su novia, que era gordita, que él se disfrazaría de Linterna Verde y ella de "Cisterna Verde". Un chiste. Todos ríen.

"En el momento dices ja ja. Pero si te lo dice una persona que además tiene un vínculo sentimental contigo... Y ese chiste, si tú en el momento no lo frenas, el día de mañana se va a volver en agresiones verbales, se va a volver en violencia emocional, y no la vas a frenar nunca."

Su punto no es que toda broma sea violencia. Es que el límite se pone barato al principio y carísimo después. Y hay una posibilidad que ella deja abierta y que vale mucho: si pones el límite temprano, la otra persona puede reaccionar. "A lo mejor no es violenta, a lo mejor apenas empieza."

Los tipos que casi nadie nombra

Aquí está la parte más útil del episodio.

Violencia económica. La define bien: no es que uno de los dos no trabaje —eso no tiene nada de malo—, es que quien sí trabaja crea que el otro no tiene derecho a nada propio.

Cuenta el caso de una pareja mayor que divorció. La señora le dijo que habían acordado juntos que ella no trabajaría, y que llegó un punto en que no tenía ni un peso propio: "si yo me quisiera comprar unas papas a la tienda, no podía". Acordaron una cantidad extra para ella, y entonces el marido empezó a decirle pues de ahí agarra cada vez que faltaba algo de la casa. Al final volvió a quedarse sin nada.

También entra aquí el chantaje patrimonial: si me dejas, te vas con tu ropa. Y ojo, dice ella, en las dos direcciones: también hay quien convence a la pareja de poner todo a su nombre y años después usa eso como amenaza.

Violencia de familia. No la familia nuclear: la familia extendida. La suegra que compara, los cuñados que minimizan, la familia que hace a un lado. "A veces está tan normalizada que decimos así es mi familia, pero en realidad eso es violencia." Y observa que la mujer muchas veces no habla porque teme que su pareja se ponga del lado de ellos. Sobre por qué la frontera con la familia política importa tanto ya escribimos en por qué no contar tus problemas de pareja a tu familia.

Violencia digital. Es la más nueva y ya es delito. La Ley Olimpia —nombrada por Olimpia Coral Melo, cuyo caso la impulsó— entró en vigor el 2 de junio de 2021: reconoció la violencia digital en la ley general y tipificó la violación a la intimidad sexual en el Código Penal Federal, con penas de tres a seis años de prisión. Lo que castiga es preciso: aunque el acto haya sido consentido, grabarlo o difundirlo sin autorización es un delito.

Denunciar no es meter a alguien a la cárcel

Esta es la idea que más gente necesita oír, y es de las que menos se dicen.

"Muchas veces nos da miedo porque pensamos que denunciar es que quiero meter a la otra persona a la cárcel o lo quiero dañar."

Ana lo desmonta con lo que pasa de verdad en materia familiar: el resultado de un juicio por violencia familiar normalmente no es la cárcel. Es una orden de restricción —que la persona no pueda acercarse—, o terapia obligatoria, o un ciclo de intervención. En casos graves, la suspensión de la patria potestad: "si no te sabes controlar, yo no te puedo dejar a tus hijos".

Su frase: denunciar no es dañar al otro, es detener el círculo.

Y sobre el círculo tiene una observación que incomoda a todos: en los estudios psicológicos de los juzgados es común que a una misma persona le digan que es receptora y generadora de violencia. "Y la gente dice: ¿yo en qué momento genero violencia? Pues al contestar de tal forma." No para repartir culpas —quien agrede es responsable de agredir—, sino porque salir del círculo requiere ver la parte propia.

Por eso su recomendación general es escalonada: primero intentar, con ayuda profesional, que la conducta pare; si no para, entonces sí, la vía legal. Con una excepción, y es la siguiente.

La excepción: violencia sexual

Aquí no aplica el "a ver si reacciona".

"En el momento en que tú dices no y la otra persona te dice , ahí está sucediendo violencia."

Y desarma la creencia que sostiene buena parte de estos casos: estar casada o ser pareja no anula el consentimiento. "Aunque seas esposa, no dejas de ser persona. No te pueden obligar."

Cuenta que en su experiencia casi nadie llega diciendo esto el primer día. Sale después, cuando ya hay confianza, "y ahí es donde te das cuenta de que es un tipo de violencia tan dolorosa y tan delicada que se ha normalizado".

Su consejo aquí es sin matices: no esperes, no lo calles, busca ayuda. Y lo dirige explícitamente a hombres y a mujeres.

La parte incómoda: por qué casi nadie denuncia

Ana es clara en que el problema no es que falten instituciones. Es cultural.

"No tenemos una cultura de denuncia. Al contrario: tenemos una cultura de aguántate, una cultura de escóndelo, una cultura de tu culpa."

Y describe el mecanismo con el que las familias protegen al agresor: no es que él sea agresivo, es que ella lo provoca. Su respuesta es la correcta: aunque lo provoque, él no debería responder con agresión; si hay agresión de ella, lo que procede es denunciarla, no devolverla.

Hay una escena del episodio que resume el otro lado del problema. Un cliente suyo, hombre, fue a denunciar violencia de la madre de sus hijos hacia él y hacia los niños. No lo dejaron denunciar. Se burlaron de él.

"Como hombres también deben aprender que denunciar no les resta hombría. Al contrario, creo que le suma."

Conviene decir aquí algo que el episodio no dice, en honor a la exactitud: sobre la violencia contra mujeres México tiene una encuesta nacional dedicada, con muestra grande y series históricas. Sobre la violencia contra hombres en el hogar hay muchísimo menos medición, y eso no significa que no exista: significa que no la estamos contando bien. Las dos cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo, y el episodio se sostiene precisamente por no elegir una sola.

Qué hacer si esto te está pasando

Si estás en peligro inmediato: 911.

Para orientación gratuita, confidencial, 24 horas, desde cualquier parte del país: 079, opción 1. Es la Línea de las Mujeres de la Secretaría de las Mujeres, con atención jurídica y psicológica y canalización a instancias especializadas.

Documenta. Mensajes, audios, fotos de lesiones, testigos, fechas. No para "armar un caso" desde el principio, sino porque la memoria falla y las pruebas se pierden.

Pide una orden de protección, no una sentencia. Se solicitan ante el Ministerio Público o un juez familiar, y existen precisamente para detener el riesgo mientras el proceso avanza.

Y si lo que ves es a alguien más: no le pidas que aguante y no le digas que se lo buscó. La pregunta correcta es "¿qué necesitas?", no "¿por qué no te vas?".

Una nota necesaria: esto es información general, no asesoría legal ni atención psicológica. Cada caso tiene circunstancias que solo se resuelven con un profesional que conozca el expediente. Si además hay hijos de por medio, sobre la relación entre firmeza, límites y crianza escribimos en cómo educar a un hijo, y sobre por qué las crisis de pareja no son todas iguales, en por qué los matrimonios siempre tienen crisis.

El episodio

La conversación completa con la abogada Ana Carrera en Una Plática Muy Natural. También está en Spotify:

Preguntas frecuentes

¿Denunciar violencia familiar significa que la persona va a la cárcel?

No necesariamente. En materia familiar lo más común son órdenes de protección y restricción, terapia obligatoria o, en casos graves, la suspensión de la patria potestad. La cárcel aplica a delitos graves, como los de índole sexual.

¿Qué es la violencia económica?

Es controlar los recursos del hogar para dominar a la otra persona: negarle dinero propio, exigirle cuentas de cada peso o amenazarla con dejarla sin nada si se va. Según la ENDIREH 2021, el 27.4% de las mujeres en México ha vivido violencia económica, patrimonial o discriminación.

¿A quién llamo si estoy viviendo violencia en México?

Al 911 si hay peligro inmediato. Para orientación jurídica y psicológica gratuita las 24 horas, al 079 opción 1, la Línea de las Mujeres, que opera a nivel nacional.

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