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Mataron a un pastor a menos de dos kilómetros de dos retenes militares

Al pastor Hills Emmanuel lo bajaron de un minibús el viernes 28 de agosto de 2026 y lo mataron. Según testigos citados por la prensa nigeriana, el retén que montaron los atacantes estaba a menos de una milla de puestos de control militares, en ambos lados de la carretera.


Emmanuel era ghanés-nigeriano y vivía en el estado de Plateau, en el centro de Nigeria. Fundó The Wonderful Grace of God Evangelical Ministry en Bokkos y antes había sido pastor en Dunamis Church.

Ese viernes viajaba de Jos a Bokkos en un minibús comercial con otros ocho pasajeros. Iba con él el pastor Gabriel Joseph Dipak, de la Christ Apostolic Church. Sobre la carretera Barkin Ladi-Bokkos, hombres armados bloquearon el camino y detuvieron el vehículo.

Registraron a todos. Les quitaron teléfonos y dinero. Al resto de los pasajeros los dejaron ir —la policía recuperó después los objetos robados en el mismo lugar—, pero cuando identificaron a los dos pastores, los separaron y se los llevaron.

El cuerpo de Emmanuel apareció la mañana siguiente, sábado 29 de agosto, cerca del punto donde lo habían secuestrado. Dipak seguía en cautiverio; los secuestradores contactaron a su familia, aunque no quedó claro si llegaron a exigir un rescate formal.

Esa misma noche, alrededor de las nueve, hubo al menos otros cuatro ataques en comunidades cercanas: una mujer murió en la aldea de Fang, en Riyom; dos personas más en Radura, en Barkin Ladi; y al menos una persona resultó herida en Chakfem, en Mangu. Los medios no coinciden en el conteo: Premium Times reportó cinco muertos en total incluyendo al pastor; SaharaReporters habló de tres muertos además de Emmanuel.

La organización Barnabas Aid identificó a los responsables como presuntos militantes fulani islamistas, con base en testimonios recogidos en el terreno. Nada de eso está confirmado oficialmente. El vocero de la Policía del estado de Plateau, Alfred Alabo, no respondió llamadas ni mensajes de Premium Times, así que la identidad de los atacantes y la relación entre los distintos ataques siguen sin verificarse.

Emmanuel deja esposa y cinco hijos. Según el testimonio de su viuda recogido por Barnabas Aid, ella les rogó a los hombres armados que soltaran a los dos pastores, y uno de ellos le respondió que no volvería a ver a su esposo con vida.

Reportado por Premium Times Nigeria (Chuwang Dungs, 30 de agosto de 2026), con datos adicionales de SaharaReporters vía GhanaWeb.


Carretera rural en el estado de Plateau, Nigeria, donde un pastor fue secuestrado y asesinado

La milla que nadie ha explicado

De toda esta historia hay un dato que me tiene atorado, y no es el que están repitiendo los sitios cristianos.

Los atacantes montaron un retén en la carretera. Detuvieron un minibús. Bajaron a nueve personas. Las registraron una por una. Les quitaron teléfonos y dinero. Discutieron entre ellos. Separaron a dos hombres del grupo. Se los llevaron caminando hacia el monte.

Todo eso toma tiempo. No son treinta segundos.

Y según los testigos, ocurrió a menos de una milla —menos de dos kilómetros— de puestos de control militares. En los dos lados de la carretera.

No estoy afirmando que hubo complicidad. No lo sé y nadie lo ha demostrado. Lo que sí digo es que esa pregunta merece una respuesta, y que la Policía del estado no contestó ni las llamadas ni los mensajes del periódico que la buscó.

Ahí está el problema de fondo, y no es religioso: es de impunidad. Donde nadie responde por nada, todo se repite.


Los que no tienen nombre

Esa misma noche mataron a una mujer en la aldea de Fang. A dos personas en Radura. Hirieron a alguien en Chakfem.

Ninguna de esas personas tiene nombre en las notas. Ni en las nigerianas ni en las que se publicaron en español.

Emmanuel tiene nombre porque era pastor, porque fundó un ministerio y porque hubo una viuda dispuesta a contar lo que pasó. Los otros cuatro son una cifra, y ni siquiera una cifra en la que los medios se pongan de acuerdo: unos dicen cinco muertos en total, otros dicen cuatro.

Eso también dice algo sobre nosotros. Nos duele más lo que reconocemos. Un pastor se parece a alguien de nuestra iglesia. Una campesina de Fang, no.

Pero la Biblia no hace esa contabilidad.

"Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo." (Hebreos 13:3, RVR1960)

No dice "acordaos de los pastores presos". Dice de los presos. De los maltratados. Sin filtro de cargo.

El ghanés que se quedó

Hay un detalle que la mayoría de las notas en español ni siquiera menciona: Emmanuel era ghanés.

No estaba muriendo en su tierra. Nació en un país y se fue a servir a otro. Fundó una congregación en Bokkos, una zona que lleva años apareciendo en los reportes de violencia, y se quedó ahí. Con su esposa. Con cinco hijos.

Eso cambia la lectura de la historia. No fue alguien a quien le tocó la violencia por estar donde nació. Fue alguien que escogió el lugar sabiendo cómo estaba.

De eso hablamos poco cuando hablamos de misiones. Se habla del llamado, del viaje, de las fotos. Se habla menos de que a veces el precio lo terminan pagando cinco niños que se quedan sin papá. Es un tema que ya toqué desde otro ángulo en la conversación sobre misiones y los niños de Pakistán: el campo misionero real se parece muy poco al que se predica.

Y aquí quiero ser claro en algo, porque es fácil resbalar: no voy a romantizar esto. Lo que le pasó a Emmanuel no fue hermoso. No fue poético. Le quitaron la vida a un hombre de familia y dejaron a una mujer sola con cinco hijos. Llamar a eso "un privilegio" es una forma de no mirarlo de frente.

La iglesia primitiva honró a sus mártires. Nunca fingió que no dolía.


Cuando la pregunta es "¿hasta cuándo?"

En Apocalipsis hay una escena que casi nunca se predica. Las almas de los que fueron muertos por causa de la palabra de Dios están debajo del altar, y no están cantando. Están reclamando.

"Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?" (Apocalipsis 6:10, RVR1960)

Eso está en la Biblia. La pregunta "¿hasta cuándo?" no es falta de fe: es parte del texto sagrado.

Si estás siguiendo esta noticia y sientes coraje, no lo trates como un problema espiritual tuyo. El coraje frente a la injusticia es una reacción sana, y hay páginas enteras de la Escritura hechas de ese mismo material.

Lo que sí conviene revisar es qué hacemos con él. Porque el coraje que solo se descarga en redes se apaga en tres días y no cambia nada.


Qué se puede hacer que no sea solo indignarse

Informarte de verdad. La persecución de cristianos no es un tema de "allá lejos". Ya escribí sobre por qué la Biblia está censurada en 52 países, y Nigeria aparece año con año en las listas de los lugares más peligrosos para un creyente. Conocer los datos evita tanto la indiferencia como la exageración.

Orar con nombre y apellido. Por la viuda de Hills Emmanuel y sus cinco hijos. Por Gabriel Joseph Dipak, que cuando se publicaron los reportes seguía secuestrado. Por la familia de la mujer de Fang, aunque no sepamos su nombre. Orar en específico es distinto a orar por "la situación en África".

Apoyar organizaciones que trabajan ahí y que rindan cuentas de lo que hacen con el dinero. Verifica antes de dar.

Y no repetir información sin verificar. Esto es más importante de lo que parece. Sobre este caso ya circulan versiones con cifras distintas y con acusaciones que la policía no ha confirmado. Compartir una versión inflada no ayuda a los cristianos de Nigeria: le da a cualquiera una razón para desestimar todo el reclamo. La verdad verificada pega más fuerte que la exageración.


Lo que queda

A Emmanuel lo mataron a menos de dos kilómetros de dos retenes militares y hasta hoy nadie de la autoridad ha dicho una palabra al respecto.

Su viuda quedó con cinco hijos. Dipak, hasta donde se sabe, seguía en manos de sus captores. Cuatro personas más murieron esa noche y todavía no hay acuerdo sobre cuántas fueron exactamente.

Yo no tengo una frase bonita para cerrar esto. No la hay.

Lo único que sí sé es que la respuesta cristiana a una noticia así no puede terminar en un emoji de oración. Empieza ahí, tal vez. Pero tiene que llegar a algún lado.

¿Tú qué harías si mañana la noticia fuera de tu iglesia? Escríbeme. Me interesa leerte.

— Jerry Velázquez

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