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Podcast - Un Padre Ejemplo, Padres e hijos, Dios es un padre.

8 jul 2023
3 min de lectura

Actualizado: 1 sept

De todos los nombres que Dios pudo escoger para presentarse, escogió uno que para mucha gente está herido: Padre.

Eso no es un detalle menor. Para quien creció con un papá presente, sabio y firme, la palabra “Padre” suena a refugio. Para quien creció con uno ausente, violento o indiferente, esa misma palabra suena a otra cosa. Y sin embargo Dios la usa. A propósito.

El problema de aprender a Dios a través de tu papá

Casi todos formamos nuestra primera idea de Dios mirando a nuestro padre. Si el tuyo era exigente, es probable que sientas que Dios nunca está conforme contigo. Si el tuyo era distante, quizá le hablas a Dios esperando que no conteste. Si el tuyo se iba cuando había problemas, tal vez tú también huyes cuando la fe se pone difícil.

Nadie te enseñó eso. Simplemente se te pegó.

La buena noticia es que Dios no se presenta como una versión mejorada de tu papá. Se presenta como algo distinto:

“Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen.” (Salmo 103:13, RVR1960)

Compadecerse no es tolerar. Es entender de qué estás hecho y no exigirte lo que todavía no puedes dar.

Lo que hace a un padre ejemplo (y no es lo que crees)

Cuando se habla de “un padre ejemplo” casi siempre se piensa en el que provee, el que nunca falla, el que tiene todo resuelto. Pero si lees con calma a los padres de la Biblia, ninguno tenía todo resuelto. Abraham mintió. David falló feo con sus hijos. José crió a un hijo que no era suyo biológicamente y lo hizo bien.

Lo que distingue a un padre que deja huella no es la perfección. Son tres cosas mucho más simples.

Presencia. No “calidad de tiempo” como excusa para dar poco tiempo. Presencia real, repetida, aburrida a veces.

Palabra. Los hijos se construyen con lo que escuchan de su padre sobre ellos mismos. Bendecir con palabras no es cursilería: es formación.

Corrección con dirección. Corregir sin humillar. Señalar el error y mostrar el camino, no solo el castigo.

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” (Efesios 6:4, RVR1960)

Ese versículo es incómodo porque le pone la responsabilidad al adulto, no al niño.

¿Y si tu papá no fue eso?

Aquí es donde muchos se atoran. ¿Qué haces si tu padre no fue ninguna de esas tres cosas?

Primero: reconocerlo sin adornarlo. La fe no te pide fingir que tuviste una infancia que no tuviste.

Segundo: entender que puedes honrar a tu padre sin justificar lo que hizo mal. Honrar no es aprobar.

Tercero: dejar que Dios ocupe ese lugar. No como sustituto emocional barato, sino como Padre real que sí puede sostener lo que un ser humano no pudo.

Y si eres papá: puedes romper el patrón. No necesitas haber tenido un buen padre para ser uno.

Qué encontrarás en este episodio

Una conversación honesta sobre paternidad, heridas de padre y por qué la manera en que ves a Dios casi siempre tiene que ver con la casa donde creciste. Puedes escucharlo completo en el video de aquí abajo o en Spotify.

Para pensar esta semana

¿Qué idea de Dios heredaste de tu papá sin darte cuenta?

Si eres padre: ¿qué palabra necesita escuchar tu hijo de ti esta semana?

¿Hay algo que necesitas dejar de exigirte porque en realidad se lo estabas exigiendo a un padre humano?


Podcast Jerry Velazquez


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