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Emprender con fe en tiempos difíciles: 7 principios bíblicos para empezar con los pies en el suelo - Jerry Velazquez

1 abr 2024
3 min de lectura

Actualizado: 8 oct

Emprender cuando el dinero escasea da miedo. También puede ser una de las decisiones más valientes de tu vida. Aquí hablamos de las dos cosas: la fe y los pies en el suelo. Primero, una aclaración importante: la fe no garantiza que tu negocio será exitoso. Muchos emprendedores creyentes han cerrado negocios, y no por falta de fe. Lo que la fe sí da es dirección, paz y carácter para seguir de pie, incluso si el plan cambia.

Por qué la fe y los números van juntos

Algunas personas creen que planear es falta de fe. La Biblia dice lo contrario. Jesús mismo habló de calcular antes de construir: "Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?" (Lucas 14:28, RVR1960). Confiar en Dios y hacer cuentas no se contradicen; se complementan.

Siete principios para empezar

1. Encomienda tu camino, y luego trabaja

"Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados" (Proverbios 16:3, RVR1960). Encomendar no es esperar sentado. Es poner el plan delante de Dios y después moverte.

2. Planea antes de lanzarte

"Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza" (Proverbios 21:5, RVR1960). Haz números antes de renunciar a algo seguro: cuánto cuesta producir, cuánto vas a cobrar y cuánto tiempo puedes aguantar sin ganancias.

3. Hazlo con integridad

"El que camina en integridad, camina confiado" (Proverbios 10:9, RVR1960). Un negocio que engaña, tarde o temprano se cae. Tu reputación vale más que una venta rápida.

4. Trabaja como para Dios

"Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres" (Colosenses 3:23, RVR1960). Entregar a tiempo, cuidar la calidad y tratar bien a los clientes es parte de tu testimonio.

5. Reconoce que no controlas todo

Santiago advierte contra hacer planes sin considerar a Dios: "Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos y ganaremos" (Santiago 4:13, RVR1960), cuando en realidad "debierais decir: Si el Señor quisiere, viviremos y haremos esto o aquello" (Santiago 4:15, RVR1960). Planea, pero sostén tus planes con humildad.

6. Empieza con lo que tienes

Antes de pensar en grande, mira tus habilidades, tus contactos y tus recursos reales. Muchos negocios nacen de resolver un problema cercano: algo que tus vecinos, tu familia o tu iglesia ya necesitan. Probar en pequeño reduce el riesgo.

7. Sé generoso desde el principio

"Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo justo, pero vienen a pobreza" (Proverbios 11:24, RVR1960). La generosidad es parte del negocio, no un adorno que se deja para cuando "ya haya dinero".

Pasos prácticos para esta semana

  1. Escribe en una hoja el problema que resolverías y para quién.

  2. Calcula cuánto necesitas para sobrevivir seis meses sin ganancias.

  3. Prueba tu idea en pequeño antes de invertir fuerte.

  4. Busca a alguien con experiencia que te dé su opinión honesta, no solo ánimo.

  5. Define una oración diaria corta por tu proyecto, sin sustituir las acciones anteriores.

Señales de alerta

  • Endeudarte fuerte "por fe" sin un plan de pago.

  • Usar el dinero del hogar, del diezmo o de otros para apostar.

  • Prometer ganancias seguras a otros en nombre de Dios.

  • Presionar a familiares o hermanos de la iglesia para que "inviertan" contigo.

  • Mezclar tus finanzas personales con las del negocio, sin cuentas separadas.

Esta guía es orientación general, no asesoría financiera ni legal. Para decisiones de dinero importantes, consulta a un contador o asesor de confianza. Si quieres profundizar en la relación entre fe y recursos, lee Dios y el dinero.

Cuando el negocio no funciona

Cerrar un negocio duele, pero no te define. Revisa qué falló (mercado, precios, deudas, tiempo), conserva lo aprendido y conversa con quienes te apoyan. La Escritura anima a no rendirse a la primera caída: "No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos" (Gálatas 6:9, RVR1960). Eso no significa insistir sin pensar, sino aprender y volver a intentar con mejor preparación. Si te sirve, lee también sobre fracaso o proceso.

Preguntas frecuentes

¿Es mala idea emprender en crisis? No necesariamente, pero conviene ser más conservador con los números y tener un colchón antes de dejar un empleo seguro.

¿Cómo sé si es voluntad de Dios? Ora, consulta con personas maduras, revisa tus números y observa si hay paz y puertas abiertas. Ninguna señal sustituye el análisis.

¿Qué hago si fracaso? Aprende, cierra con honestidad, paga lo que debas y busca asesoría antes del siguiente intento.

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