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Le dicen el Brujo. Él prefiere el Profeta

14 may 2024
7 min de lectura

Actualizado: hace 4 días

Uriel Antuna venía de ganar la Copa Oro. Iba en un avión rumbo a Miami, con una cruda de las que no se olvidan y un problema serio en su matrimonio.

Y en pleno vuelo le cayó el veinte.

"Me entró una desesperación. Dije: ¿qué estoy haciendo con mi vida? Yo no quiero que la gente me recuerde así. No quiero que mis hijos me recuerden así."

No podía dormir. Cerró los ojos y oró, según cuenta, sin saber muy bien cómo:

"Le dije: Dios, yo no quiero ser esta persona. Yo no quiero que mi esposa esté sufriendo. Aquí está mi corazón. Quiero ser una persona nueva."

Aterrizaron. Y pasó algo que él todavía no se explica.

El número que se murió solo

Antuna llevaba unos seis años con dos líneas: un número de Estados Unidos para WhatsApp y uno de Guadalajara para llamadas. Había viajado con esa configuración a China, a España, a media Europa. Nunca falló.

Ese día, al aterrizar:

"Me aparece en WhatsApp: este número ya no está disponible, no lo puedes utilizar. Tenía todas mis conversaciones, todos mis contactos, pero ellos ya no tenían mi contacto."

Es la clase de detalle que cada quien va a leer distinto —una coincidencia técnica, o una respuesta— y él lo cuenta sin insistir en cuál. Lo que sí es verificable es lo que hizo enseguida: le habló a su tío, el hermano de su papá, cristiano desde hace décadas.

"Le dije: tío, necesito de Dios. Y mi tío me dice: no sabes cuántas veces he orado por esto."

Ese tío llevaba, por lo bajo, veinte años orando por él.

Del brujo al profeta

El apodo se lo puso la prensa —él se lo atribuye a Christian Martinoli— y nunca le molestó. Pero en este episodio Jerry le propone otro, y el argumento es de los que se quedan:

El brujo y el profeta hacen lo mismo. La diferencia es de parte de quién hablan.

Antuna lo tomó bien: "no tengo ningún problema. Al final de cuentas, creo que eso no cambia mi creencia ni lo que soy."

Y luego lo dijo mejor él mismo, sobre por qué el viejo apodo ya no le queda: "un brujo pues es un hechicero. No va con mis creencias hoy."

Quién es Uriel Antuna

Delantero mexicano, formado en Santos Laguna. Jugó en el Groningen de Holanda, en el LA Galaxy, en Chivas y en Cruz Azul. Pasó por Tigres y desde enero de 2026 juega en Pumas.

Con la selección: campeón de Copa Oro en 2019 y 2023, medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 —donde disputó todos los partidos— y mundialista en Qatar 2022.

Cuando se grabó este episodio tenía 26 años, atravesaba su mejor momento goleador con Cruz Azul y llevaba aproximadamente un año de haberse acercado a la fe. Ya escribimos sobre su bautizo en su momento.

El gimnasio a las seis de la mañana

Esta es la parte del episodio que sirve tengas la edad que tengas y creas lo que creas.

De adolescente en las fuerzas básicas de Santos, el entrenamiento era a las ocho. Antuna llegaba a las seis.

"Me comía un yogur y una barrita y me iba para el gimnasio. Ahí me quedaba. Acabábamos de entrenar y otra vez para el gimnasio."

Sus amigos todavía le hacen burla: vivían en la casa club, el gimnasio estaba arriba, y dicen que él dejaba caer las mancuernas y no los dejaba dormir.

Lo importante viene después. Cuando lo subieron de categoría, se enteró de por qué no lo habían cortado:

"Supe que a mí no me habían corrido porque decían que yo tenía algo diferente. Porque me veían todo el día en el gimnasio, me veían que quería mejorar."

Alguien lo estaba viendo. Él no sabía quién. Y esa decisión —a la que no asistió, sobre la que no opinó— definió su carrera.

Es exactamente la tesis de otro episodio que publicamos, sobre prepararse antes de que llegue la oportunidad: nadie te avisa cuándo te están evaluando.

Y sobre por qué lo hacía, dice algo que vale para cualquier oficio:

"Nunca sé cuándo va a ser la última vez que voy a jugar fútbol."

El meme que le salió al revés al Puebla

Esta historia es verificable y salió tal como él la cuenta.

Antes del Puebla contra Cruz Azul de la jornada 15 del Clausura 2024, el Puebla publicó un meme burlándose de Antuna: usaron la imagen de Cristiano Ronaldo con la leyenda de "lo que me imaginaba cuando me dijeron que venía Antuna Cristiano" contra "lo que realmente es".

Antuna marcó ya en tiempo agregado. Puebla 0, Cruz Azul 1.

"Se acaba el partido, ya estamos en la cena de todo el equipo, y se me acerca uno de redes y me dice: ¿viste que el Puebla se burló de ti? Y me dice: pero mira, Dios nunca deja a sus hijos solos."

Puede sonar a anécdota menor. Pero funciona como imagen de algo más grande, que es lo que él dice después sobre la crítica en redes:

"Nunca sabes quién está detrás de un celular. Hoy en día hasta un niño de cinco años puede estar comentando."

Su solución no es responder mejor. Es no entrar: "trato de enfocarme en lo que realmente tengo que hacer. En Dios, mi familia y el fútbol."

"No quiero que me creas a mí"

La frase más fuerte del episodio se la dijo a su esposa, y es la mejor respuesta que he oído a la desconfianza que produce alguien que dice haber cambiado.

Ella es cristiana de toda la vida. Él acababa de tener el episodio del avión y llevaba semanas hablándole distinto. Su reacción, cuenta él, fue: "no creo que seas tú."

Y él le contestó:

"Yo no quiero que me creas a mí. Nada más quiero que veas lo que Dios va a hacer en mi vida. Porque si te digo que te bajo el cielo, la luna y las estrellas, no me vas a creer."

Eso es lo contrario de pedir el beneficio de la duda. Es aceptar que la duda es razonable y ofrecer lo único que la desarma, que es el tiempo.

Si alguien en tu vida dice que va a cambiar, esa es la vara honesta. Y si el que dice que va a cambiar eres tú, esa es la frase que conviene decir en vez de una promesa.

El Corvette, y por qué la historia termina bien

Antuna cuenta que iba a comprarse un Corvette y decidió pedir señales. Vio pasar uno en la calle, luego otro, luego un tercero. Depositó.

Después hizo una última petición: si el carro no era para él, que no lo dejaran sacarlo de la agencia.

Dos días antes de recogerlo le llamaron: el auto tenía una falla de frenos y no podía salir. Le devolvieron el dinero.

"Dije: no me compro más ningún carro."

Es una historia que él cuenta como confirmación, y prefiero dejarla en sus términos en lugar de traducirla. Pero vale una nota honesta: buscar señales para tomar decisiones es una práctica que muchos pastores desaconsejan, precisamente porque uno tiende a encontrar lo que ya quería encontrar —él vio tres Corvettes justo cuando andaba pensando en Corvettes—.

Lo interesante del relato es que él lo cuenta a favor del resultado que no quería. Se quedó sin el carro y lo tomó como respuesta. Eso, al menos, es coherente.

Lo más difícil de ser futbolista

Le preguntamos qué es lo más duro de la carrera, y su respuesta no fueron las lesiones ni los viajes.

Primero, la crítica: "a veces no somos lo suficientemente fuertes como para aceptarla."

Segundo, y lo dice sin escudarse:

"Cuando te llega la fama y el dinero, se vuelve peligroso. Y no es un secreto que los excesos son malos para todos, no nada más para los futbolistas."

Es lo mismo que lo puso en ese avión. Y el hecho de que lo diga alguien que estaba en la cima de su momento goleador, y no alguien retirado y arrepentido, es lo que le da peso.

Y una distinción que a mí me importa

Jerry le dice algo en el episodio que conviene dejar por escrito:

"Hay una diferencia abismal entre un cristiano y un hijo de Dios. Yo no tengo religión, soy un hijo de Dios."

Y Antuna añade lo que casi nunca se aclara:

"Mucha gente piensa que por ser hijos de Dios no vamos a fallar. Y no es así. Somos personas imperfectas buscando un lugar perfecto."

Sobre eso escribimos con más calma en qué es la religiosidad.

Qué hacer esta semana

Trabaja como si alguien te estuviera viendo. Porque probablemente sí. La decisión que cambió la carrera de Antuna se tomó sin él en el cuarto.

Deja de responderle a las redes. Su regla es sencilla: no sabes quién está del otro lado, así que no le des tu atención a nadie que no la haya ganado.

Si alguien no te cree que cambiaste, no lo convenzas. Dile lo que él le dijo a su esposa: no me creas a mí, mira lo que pasa. Y luego aguanta el tiempo que tome.

Y cuida el punto donde empiezan los excesos. Él fue claro: llegan con la fama y el dinero, pero no son exclusivos de los futbolistas.

El episodio

La conversación completa con Uriel Antuna en Una Plática Muy Natural.

Preguntas frecuentes

¿Por qué le dicen "el Brujo" a Uriel Antuna?

Es un apodo que le puso la prensa deportiva; él lo atribuye al comentarista Christian Martinoli. En este episodio dice que no le molesta, pero que ya no corresponde a lo que cree, y aquí le propusimos otro: el Profeta. La diferencia entre los dos, decimos en el episodio, es de parte de quién hablan.

¿Cuál es el testimonio de fe de Uriel Antuna?

Cuenta que el momento decisivo fue en un vuelo rumbo a Miami, después de la Copa Oro, atravesando problemas de pareja y con el alcohol. Oró pidiendo ser otra persona, y al aterrizar buscó a su tío, cristiano, que llevaba años orando por él. Se bautizó tiempo después.

¿En qué equipo juega Uriel Antuna?

Cuando se grabó este episodio jugaba en Cruz Azul, donde vivió su mejor momento goleador. Después pasó por Tigres y desde enero de 2026 juega en Pumas. Antes de eso estuvo en Santos Laguna, el Groningen de Holanda, el LA Galaxy y Chivas.

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