top of page

Antes de decirle narcisista, mira el número real - Jerry Velazquez

22 jun 2025
5 min de lectura

Actualizado: 11 sept

En internet todos tenemos un ex narcisista, un jefe narcisista y una suegra narcisista.

El trastorno narcisista de la personalidad, el diagnóstico de verdad, tiene una prevalencia mediana de 1.6% según una revisión de cinco estudios epidemiológicos.

Uno y medio de cada cien personas. No la mitad de tu oficina.

Esto no es para minimizar a nadie que la esté pasando mal. Es al revés: mientras la palabra signifique cualquier cosa, no te sirve para lo que de verdad necesitas, que es decidir qué hacer.

Qué exige el diagnóstico

El DSM-5-TR pide cinco o más de nueve criterios, y que el patrón haya empezado en la adultez temprana. No un mal día ni una mala racha: un patrón estable de años.

Los nueve, resumidos: sentido exagerado de la propia importancia; fantasías de éxito o poder ilimitados; creerse especial y único; necesidad de admiración; sentido de privilegio; explotar a otros; falta de empatía; envidia; y arrogancia.

Léelos otra vez pensando en la persona que tienes en mente. Casi siempre pasa una de dos cosas: no cumple cinco, o sí los cumple y entonces tienes algo serio entre manos que no se resuelve con un artículo.

Y lo más importante: ese diagnóstico lo hace un clínico, no tú ni yo. Ponerle una etiqueta psiquiátrica a alguien desde afuera no es información, es una manera de cerrar el tema.

"Tóxico" no es un diagnóstico, y eso está bien

La palabra tóxico no existe en ningún manual. No es un trastorno, no tiene criterios, no se diagnostica.

Eso no significa que sea inútil. Significa que es otra cosa: es una descripción de cómo te sientes después de convivir con alguien. Y esa información sí vale, siempre que la uses como lo que es.

El problema aparece cuando la palabra se convierte en una categoría de personas. "Es tóxica" suena a que el asunto está resuelto y que la única salida es cortar. "Cuando le digo que algo me molestó, deja de hablarme tres días" no resuelve nada, pero sí se puede conversar, se puede poner un límite y se puede verificar si cambia.

Describe la conducta, no la persona. Es más trabajo y es lo único que sirve.

Las dos que sí conviene nombrar bien

De los cuatro textos que junté aquí, hay dos patrones que vale la pena distinguir porque se confunden entre sí.

El pasivo-agresivo. No grita. Hace lo contrario: se calla, y después cobra. El silencio de castigo, el "no pasa nada" dicho con la cara torcida, la tarea que se hace mal a propósito, el chiste que hiere y se defiende con "era broma". Lo que lo define no es el enojo, es que el enojo se niega mientras se ejecuta.

Lo difícil es que no puedes discutirlo, porque la otra persona sostiene que no está pasando nada. La salida no es adivinar: es nombrar la conducta concreta y preguntar directo.

La indiferencia. Es la que menos se denuncia porque no deja marca. Nadie te insultó, nadie azotó una puerta. Simplemente dejaste de importar.

Y aquí sí hay algo que decir sin exagerar: en una relación larga, la indiferencia sostenida hace más daño que una discusión fuerte, porque una discusión supone que todavía te interesa el asunto.

Lo que la Biblia dice, y lo que no dice

El texto que más se usa para justificar cortar con alguien es este, y conviene citarlo entero porque tiene dos límites adentro:

"Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres" (Romanos 12:18, RVR1960).

Si es posible. Y en cuanto dependa de vosotros. Es decir: no siempre va a ser posible, y no todo depende de ti. Ese versículo no manda aguantar. Manda que la ruptura, si llega, no venga de tu lado.

Y hay uno que sí habla de alejarse, y es más directo de lo que la gente recuerda:

"No te entremetas con el iracundo, ni te acompañes con el hombre de enojos, no sea que aprendas sus maneras, y tomes lazo para tu alma" (Proverbios 22:24-25, RVR1960).

La razón que da no es que el otro sea malo. Es que se pega.

Y sobre cómo se confronta, Jesús da un procedimiento que casi nadie sigue: "ve y repréndele estando tú y él solos" (Mateo 18:15, RVR1960). Primero a solas. No en el grupo de WhatsApp, no con los cuñados de testigos.

Lo incómodo: tres cosas

Primera: este género de contenido te entrega un diagnóstico para aplicárselo a alguien más. Y casi nunca incluye la pregunta obvia: ¿y si en alguna relación tuya el difícil eres tú? Los nueve criterios no vienen con una lista de a quién sí puedes aplicárselos.

Segunda, y es la más importante: si hay abuso, esto no aplica. Golpes, amenazas, control del dinero, aislamiento forzado, miedo real a la reacción del otro. Eso no es una persona difícil ni un patrón tóxico: es violencia, y no se maneja con límites ni con una conversación honesta. Ahí lo que corresponde es ayuda profesional y, según el caso, ayuda legal. Mezclar las dos cosas en el mismo artículo le hace daño a quien está en la segunda.

Tercera: cortar no siempre es sanar. A veces sí, y a veces es la única salida sensata. Pero también existe la persona que va dejando un reguero de gente "tóxica" atrás y nunca se pregunta qué tienen todas esas relaciones en común. Sobre esa diferencia entre poner un límite y simplemente aislarse, ya hablé con alguien que defiende cortar de tajo y le hice esa misma objeción.

Qué revisar esta semana

Cambia el sustantivo por un verbo. En vez de "es narcisista", escribe qué hace exactamente y con qué frecuencia. Si no puedes llenar tres renglones con hechos, el problema quizá sea otro.

Prueba el límite antes de la sentencia. Un límite no es un ultimátum: es decir qué vas a hacer tú si algo se repite, y cumplirlo. La respuesta del otro te dará más información que cualquier lista de señales.

Revisa el silencio, no solo los gritos. Si en tu casa hay alguien que lleva meses sin ser preguntado cómo está, eso también cuenta.

Y si te reconociste del otro lado, esa es la lectura más útil que puedes hacer de este texto.

Este artículo habla de relaciones difíciles y salud emocional. No sustituye la evaluación de un profesional de salud mental, y ningún diagnóstico se hace leyendo una lista. Si vives una situación de violencia, busca ayuda profesional.

Preguntas frecuentes

¿Qué tan común es el trastorno narcisista de la personalidad?

Una revisión de cinco estudios epidemiológicos encontró una prevalencia mediana de 1.6% en la población general. El DSM-5-TR exige cinco o más de nueve criterios y que el patrón haya comenzado en la adultez temprana, y el diagnóstico solo puede hacerlo un profesional.

¿"Persona tóxica" es un diagnóstico?

No. No aparece en ningún manual clínico ni tiene criterios definidos. Es una descripción del efecto que una relación produce en ti, y sirve como punto de partida, no como veredicto sobre quién es alguien.

¿Qué es el comportamiento pasivo-agresivo?

Es expresar enojo de forma indirecta mientras se niega estarlo: silencios de castigo, tareas hechas mal a propósito, sarcasmo defendido como broma. Lo que lo define no es el enojo en sí, sino la contradicción entre lo que se hace y lo que se admite.

  • Instagram
  • Facebook
  • X
  • YouTube
  • TikTok
1/92
bottom of page