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Sanar el alma no es una hormona ni es un evento - Jerry Velazquez

22 sept 2025
5 min de lectura

Actualizado: hace 14 horas

Yo publiqué que los hombres producimos menos oxitocina por naturaleza, y que eso explicaba el cansancio interno, la irritabilidad y el silencio emocional que describen tantos.

Fui a revisarlo con calma y tengo que corregirlo.

Lo que la evidencia sí sostiene sobre la oxitocina

La oxitocina existe, hace lo que se dice que hace y se libera en el contacto, en la confianza y en la conexión. Hasta ahí, bien.

El problema es la parte que convertí en explicación. Una revisión sobre diferencias sexuales en oxitocina muestra que sí hay diferencias entre hombres y mujeres, pero que no se reducen a "unos producen más y otros menos".

Las diferencias aparecen en varios niveles a la vez: en los niveles circulantes en plasma, con limitaciones metodológicas conocidas para medirlos; en la sensibilidad de los receptores; y en cómo las hormonas sexuales modulan todo el sistema. La testosterona favorece la unión del receptor en el hipotálamo; el estrógeno aumenta tanto la producción como los receptores.

Dicho simple: no se puede afirmar que los hombres producen menos oxitocina y que de ahí viene su cansancio emocional. Ninguna característica aislada explica el conjunto, y la investigación apunta más a efectos distintos que a una cantidad menor.

Corregirlo importa porque la versión anterior ofrecía algo muy cómodo: una causa química para algo que casi siempre tiene causas concretas y revisables. Si estás agotado por dentro, la pregunta útil no es cuánta hormona produces. Es a quién le has contado lo que traes cargando.

Entonces, ¿qué es "el alma"?

La palabra se usa tanto en el mundo cristiano que ya casi no significa nada. Conviene anclarla.

"Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo" (1 Tesalonicenses 5:23, RVR1960).

Tres palabras juntas, y el pedido es que las tres sean guardadas. No una en lugar de las otras.

En el uso bíblico común, el alma es la vida interior: lo que piensas, lo que sientes, lo que decides. Por eso el salmo no dice que Dios le arregla la teología a uno: "Confortará mi alma" (Salmo 23:3, RVR1960).

Confortar no es borrar. Es sostener a alguien que va cansado.

Vivir en modo supervivencia

La frase se ha vuelto lugar común, pero describe algo real y reconocible: funcionar sin parar, resolver lo urgente, dormir mal, contestar corto, y no recordar la última vez que algo te dio gusto de verdad.

Lo que casi nadie dice es que ese modo funciona. Por eso se sostiene tantos años. La gente en supervivencia suele ser productiva, responsable y confiable. Nadie la manda al médico porque está cumpliendo.

El costo no aparece en el trabajo. Aparece en la casa, y aparece tarde.

Y aquí conviene ser honesto con el vocabulario: lo que muchos llaman "necesito sanar mi alma" es, a veces, agotamiento sostenido; a veces es un duelo que nunca se hizo; y a veces es una depresión que necesita tratamiento. No son lo mismo y no se resuelven igual.

Tres cosas distintas que se llaman igual

Vale la pena separarlas, porque la salida de cada una es diferente y confundirlas hace perder años.

El agotamiento cede cuando cambian las condiciones. Si te vas una semana y regresas distinto, era carga, no enfermedad. La solución es aburrida y es estructural: dormir, soltar responsabilidades, decir que no.

El duelo no cede con descanso, porque no le falta reposo: le falta que lo atraviesen. Un duelo no hecho se reconoce porque el tema sigue intacto años después, como si hubiera pasado ayer. Aquí no hay atajo ni hay fecha.

La depresión es otra cosa. No mejora con vacaciones ni se resuelve nombrándola. Cuando el desánimo dura semanas, se acompaña de cambios en el sueño, el apetito o la concentración, y le quita sentido a cosas que antes lo tenían, lo que corresponde es una valoración profesional, igual que con cualquier otro cuadro de salud.

La confusión más cara que veo es tratar una depresión como si fuera falta de disciplina espiritual. Es la más cara porque el que la sufre ya se está culpando solo, y esa interpretación le da la razón.

Lo que sí mueve algo

Tres cosas, y ninguna es espectacular.

Contarlo en voz alta a alguien. No a una audiencia: a una persona. La mayoría de los hombres que describen ese cansancio no le han contado a nadie qué traen, y luego se sorprenden de que nadie les ayude.

Nombrar lo concreto. "Estoy mal" no se puede resolver. "Llevo cuatro meses sin dormir bien y debo dinero" sí tiene por dónde empezar.

Aceptar que el proceso es lento. Aquí es donde mucho contenido cristiano miente por omisión, prometiendo que se resuelve en una noche de oración. Pris Fonseca describe cerca de un año de proceso para salir de donde estaba. Esa honestidad ayuda más que una promesa rápida, porque el que no sana en una semana no concluye que se le acabó la fe.

Lo incómodo: tres cosas

Primera: la mía. Publiqué una explicación hormonal que no se sostiene como la presenté. La dejo corregida arriba en vez de borrarla, porque el que la leyó merece saber qué cambió.

Segunda: "solo Dios sana el alma" necesita matiz. Lo creo, y aun así hay que decir lo otro: una depresión mayor, un trastorno de ansiedad o un trauma no tratado necesitan atención profesional, y no buscarla por creer que eso sería desconfiar de Dios le ha costado años a mucha gente. La oración y la terapia no compiten. La que compite es la vergüenza de pedir ayuda, y esa no viene de Dios.

Tercera: "sanidad del alma" también se vende. Hay retiros, cursos y sesiones con precio para algo que nadie puede garantizar. Si alguien te promete un resultado interior a cambio de dinero, y el precio sube según el nivel, estás frente a un negocio, no frente a un ministerio.

Qué revisar esta semana

Nombra una cosa concreta. Una sola. La que llevas más tiempo posponiendo decir en voz alta.

Dísela a una persona. No en redes. Una persona, cara a cara.

Si llevas meses durmiendo mal o sin ganas de nada, ve al médico. Antes de cualquier interpretación espiritual, descarta lo que se descarta con estudios.

Y deja de buscar la causa única. Rara vez hay una. Ni una hormona, ni un objeto, ni un pecado específico. Casi siempre es acumulación, y la acumulación se descarga por partes.

Este artículo habla de salud emocional y menciona depresión y ansiedad. No sustituye la atención de un profesional de salud física o mental. Si lo que vives es persistente o te impide funcionar, buscar ayuda profesional es un paso legítimo y no compite con tu fe.

Preguntas frecuentes

¿Los hombres producen menos oxitocina que las mujeres?

No se puede afirmar de esa manera. Existen diferencias entre hombres y mujeres en niveles circulantes, en sensibilidad de los receptores y en cómo las hormonas sexuales modulan el sistema, pero la evidencia apunta a efectos distintos más que a una simple cantidad menor, y no explica por sí sola el cansancio emocional.

¿Qué significa "sanar el alma" en la Biblia?

El alma, en el uso bíblico común, es la vida interior: pensamiento, emoción y voluntad. 1 Tesalonicenses 5:23 pide que espíritu, alma y cuerpo sean guardados, los tres. El Salmo 23:3 usa el verbo "confortar", que es sostener a alguien cansado, no borrar lo que vivió.

¿Sanar el alma es incompatible con ir a terapia?

No. Buscar atención profesional para una depresión, un trastorno de ansiedad o un trauma no es desconfiar de Dios. Lo que conviene evitar es lo contrario: postergar durante años una ayuda que existe.

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