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Arrestaron a Samuel Adrián por negarse a borrar su documental: por qué esto sí nos toca - Jerry Velazquez

13 sept
8 min de lectura

Actualizado: 8 oct

Un hombre graba un video sabiendo que, para cuando tú lo veas, él ya va a estar detenido. Lo deja programado. Aborda el avión de todos modos. Aterriza en Bogotá el domingo 13 de septiembre de 2026 y en el aeropuerto El Dorado lo están esperando.


El video se publica solo: "Si este video sale a la luz, para cuando tú lo estés viendo, ya habré sido privado de mi libertad por haberme negado a eliminar el documental."


Pudo borrarlo. Tres clics. Nadie se habría enterado. No lo borró.


Qué pasó, con los hechos en la mano

Samuel Adrián es un creador de contenido mexicano de mensaje cristiano y director de Colombia: fábrica de niños trans, estrenado el 7 de diciembre de 2025 en la plataforma de la organización Fundamento. El documental usa grabaciones con cámara oculta a personal médico y sostiene que en Colombia se están aplicando tratamientos de transición de género a menores de edad con controles insuficientes.


Fue detenido el domingo 13 de septiembre de 2026 en El Dorado por una orden de un juzgado de Cali: arresto por desacato, dentro de un incidente derivado de una acción de tutela presentada por Mario Angulo, endocrinólogo pediatra vinculado a la clínica de género de la Fundación Valle del Lili. La sanción reportada es de 10 días de arresto y multa equivalente a 15 salarios mínimos mensuales. Tenía una conferencia programada para el 15 de septiembre.


Antes de viajar había dicho desde Panamá: "No cometí ningún delito y no me voy a quedar de brazos cruzados." En el video pregrabado dejó la frase que ordena todo el caso: él recupera su libertad en diez días; los niños de los que habla el documental no recuperan su cuerpo. Puedes revisar la cobertura en Infobae Colombia y en El País de Cali.


Influencer arresto Samuel Adrián por negarse a eliminar su documental.

Lo que van a decirte para minimizarlo

En cuanto compartas esto, alguien te va a corregir con cara de experto: "no lo arrestaron por el documental, lo arrestaron por desacato". Aprende la respuesta, porque es cierto a medias y la mitad que falta lo cambia todo.

Sí, es desacato. En Colombia, cuando alguien no cumple una orden de tutela, el artículo 52 del Decreto 2591 de 1991 permite sancionarlo con arresto de hasta seis meses y multa de hasta 20 salarios mínimos. No es una condena penal. No hay delito.


Ahora la mitad que no te van a decir: la orden que se negó a cumplir era retirar el material. Esa es la pregunta de fondo, y es grave, porque el artículo 20 de la Constitución colombiana dice cuatro palabras sin adornos: "No habrá censura."

Una cosa es que un juez ordene rectificar lo que es falso. Otra muy distinta es ordenar borrar lo publicado y detener a quien se niega. Lo primero corrige. Lo segundo desaparece. Y cuando te dan a elegir entre borrar tu trabajo o entrar diez días a un arresto, ya no importa cómo se llame el mecanismo en el código: para cualquiera que venga detrás, el mensaje es idéntico.


Eso sí, una precisión que te va a servir al discutir: la decisión salió de un juzgado, no de la Casa de Nariño —el abogado Alejandro Carranza lo aclaró frente a quienes se la atribuyeron al gobierno de Gustavo Petro—. Sostén el argumento fuerte con los datos correctos. Un aliado que exagera hace más daño que un adversario que miente.


El reclamo del médico, dicho completo, y por qué no alcanza

Si vas a defender a alguien, defiéndelo sabiendo qué se le reclama. No la caricatura.


El médico que presentó la tutela no alegó incomodidad ideológica. Alegó afectación a su honra, a su buen nombre y a su intimidad, porque las grabaciones se hicieron con cámara oculta y luego se editaron. Y hay que decirlo con todas sus letras: la cámara oculta no es un método neutral. Si se la metieran a tu oficina o a tu iglesia, tú también reclamarías.

Ese reclamo es serio. Pero no alcanza, y aquí está el porqué.


El periodismo lleva un siglo usando la cámara oculta para documentar lo que ocurre cuando nadie está mirando, precisamente porque con la cámara al frente ese momento nunca sucede. Se justifica cuando hay un interés público que pesa más que la incomodidad del grabado.


Y de eso se trata este pleito: de un lado, la reputación profesional de un adulto; del otro, procedimientos aplicados a menores de edad. Los dos importan. No pesan lo mismo.


"Justo parece el primero que aboga por su causa; pero viene su adversario, y le descubre" (Proverbios 18:17, RVR1960). El remedio para un documental que consideras injusto es responderlo, abrir los protocolos, mostrar los consentimientos, dar la cara. No borrarlo.


Lo que está en juego no es una polémica de internet

Aquí está la razón por la que esto no es un chisme de farándula jurídica.

En Colombia, la Corte Constitucional estableció en 2022, en la sentencia T-218, que las clínicas y EPS no pueden negar tratamientos de afirmación de género a un menor solo por no haber cumplido 18 años. Puedes verificarlo en este resumen de El Colombiano. Ese es el marco real, no un rumor de cadena de WhatsApp: la puerta quedó abierta.


Y mientras esa puerta se abría aquí, en Europa se cerraban. La Revisión Cass, publicada en 2024 en el Reino Unido, concluyó que no existe evidencia suficiente para respaldar la seguridad ni la efectividad clínica de los bloqueadores de pubertad en adolescentes. El gobierno británico terminó prohibiéndolos de forma indefinida para menores de 18 años fuera de ensayos clínicos. Suecia y Finlandia ya habían endurecido sus protocolos antes.

Quédate con esto: países que nadie acusaría de conservadores frenaron estos tratamientos en menores por falta de evidencia. No por la Biblia. Por los datos.


Entonces la pregunta del documental deja de ser una provocación y se vuelve la pregunta correcta: ¿un adolescente de catorce años puede dar consentimiento informado sobre algo que su cuerpo no va a poder deshacer? No puede firmar un contrato, ni votar, ni comprar alcohol, porque reconocemos que su juicio todavía se está formando. ¿Y sí puede decidir sobre su fertilidad para siempre?

Quien quiera silenciar esa pregunta con un arresto no está protegiendo a nadie. Está admitiendo que no tiene con qué responderla.


Lo que la Biblia le manda a un cristiano frente a esto

Aquí es donde muchos se bajan del tema, y no deberían.


La Escritura no le da al creyente la opción de mirar a otro lado cuando hay un menor de por medio. Le da una orden: "Abre tu boca por el mudo en el juicio de todos los desvalidos. Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende la causa del pobre y del menesteroso" (Proverbios 31:8-9, RVR1960).


El mudo no es el que no puede hablar. Es el que no tiene quién hable por él.


Y sobre los niños, Jesús usó la imagen más dura de su ministerio: "Cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar" (Mateo 18:6, RVR1960). No hay forma suave de leer eso.


A Pablo tampoco le interesó el silencio diplomático: "No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas" (Efesios 5:11, RVR1960). Reprender es exponer. Es encender la luz.


Y cuando la autoridad ordena apagarla, la iglesia ya conoce la respuesta, porque tiene dos mil años de antigüedad y la dieron unos pescadores frente al tribunal: "Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hechos 5:29, RVR1960).

Eso no es rebeldía contra la autoridad —Romanos 13 sigue en la Biblia—. Es reconocer que ninguna autoridad humana tiene jurisdicción para ordenarte callar lo que viste. Samuel Adrián pudo borrar el documental y quedarse en su casa. Escogió el arresto. Eso tiene un nombre viejo en nuestra fe, y no es terquedad: es costo.


Con la verdad, y sin crueldad

Un punto que no podemos saltarnos, porque define si esto que haces es defensa de los niños o simple pleito de bandos.

Del otro lado del debate hay familias agotadas que creen sinceramente estar haciendo lo mejor por su hijo, y adolescentes confundidos que no son un argumento: son muchachos. El reclamo es contra un sistema que empuja intervenciones irreversibles sin evidencia suficiente y sin consentimiento verdaderamente informado. No es contra un niño angustiado ni contra su mamá desesperada.


Si tu forma de defender a los niños incluye burlarte de alguien, ya perdiste el argumento y encima manchaste el nombre que dices representar. "Siguiendo la verdad en amor" (Efesios 4:15, RVR1960) no es un adorno: es el método. Verdad sin amor es crueldad; amor sin verdad es complicidad.

Y aquí va la otra mitad de esa moneda: ser cristiano no nos quita la voz en lo público. Nos obliga a usarla bien, y a usarla.


Qué puedes hacer esta semana


No eres juez en Cali. Pero no estás sin herramientas. Seis cosas concretas:


  1. Sostén a los que exponen. Un creador que documenta esto se queda solo con los honorarios de abogado. Ver su material en la plataforma oficial, comprarlo, suscribirte: eso paga la defensa. Los aplausos no.

  2. Comparte, pero blindado. Usa la palabra correcta: arresto por desacato, ordenado por un juzgado de Cali. Con el dato exacto nadie te tumba en los comentarios.

  3. Aprende el marco legal de tu país. ¿Qué edad fija tu legislación para intervenciones hormonales en menores? ¿Quién firma el consentimiento? Si no lo sabes, no puedes defender nada. Averígualo esta semana.

  4. Escribe a tu representante. Un correo con tu nombre, tu distrito y una pregunta concreta pesa más de lo que crees. Los legisladores cuentan correos.

  5. Revisa qué está consumiendo tu hijo. La conversación no empieza en un consultorio; empieza mucho antes, en un teléfono, y empieza sin ti.

  6. Ora con nombre y apellido. Por Samuel Adrián y su familia. Por los jueces del caso. Y por los médicos de esas clínicas, incluido el que puso la tutela. Esa última se te va a atorar en la garganta, y por eso mismo es la que hay que hacer.

Un apunte necesario: este artículo explica un caso y fija una postura; no es asesoría legal ni médica. Si tu familia enfrenta una decisión sobre la salud de un menor, esa conversación va con profesionales tratantes de confianza y con toda la información sobre la mesa. Y si el tema te está pesando emocionalmente, pedir ayuda a tiempo no es falta de fe.

Samuel Adrián escogió entre su comodidad y unos niños que no conoce. ¿Y tú qué vas a hacer con esto, además de leerlo? Si te movió algo, escríbeme. Leo todo lo que llega.



Preguntas frecuentes

¿Por qué arrestaron a Samuel Adrián en Colombia? Por un arresto por desacato ordenado por un juzgado de Cali: se negó a cumplir una orden dictada en una acción de tutela que le exigía retirar material de su documental. No es una condena penal ni existe un delito imputado.


¿Cuánto tiempo va a estar detenido Samuel Adrián? La sanción reportada es de 10 días de arresto más una multa equivalente a 15 salarios mínimos mensuales. El artículo 52 del Decreto 2591 de 1991 permite hasta seis meses de arresto, y la sanción se consulta ante el superior jerárquico del juez.


¿De qué trata el documental "Colombia: fábrica de niños trans"? Estrenado en diciembre de 2025, sostiene que en Colombia se aplican tratamientos de transición de género a menores de edad con controles insuficientes, usando grabaciones con cámara oculta a personal médico. Un médico mencionado alegó afectación a su honra, buen nombre e intimidad.

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